Modifican correlación de fuerzas en el Congreso de Puebla

Por una serie de conflictos en el interior de los partidos políticos, el Congreso local inició el año 2020 con una recomposición de fuerzas políticas

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El Congreso local inició el año 2020 con una recomposición de fuerzas políticas que comenzaron a fraguarse desde la toma de protesta de los diputados en 2018 y despuntaron en 2019, con una serie de conflictos en el interior de los partidos políticos.

La fractura en la bancada del PAN y la configuración de un “grupo parlamentario” de facto, conformado por miembros sin partido, abre la puerta a Morena, PT y PES para la obtención de la mayoría calificada en las votaciones del pleno.

Los partidos de la denominada coalición Juntos Haremos Historia empezó la presente Legislatura con 22 diputados, pero con los cambios, si bien redujeron a 21 su fuerza, el respaldo del PVEM y la colaboración de los “sin partido”, llegarían a 26 sufragios.

Los representantes populares que carecen de símbolo partidista aparecen en el tablero político del Congreso como los que inclinarán la balanza en la toma de las decisiones polémicas que la oposición busque bloquear.

En ese grupo se encuentran Marcelo García Almaguer, Jonathan Collantes Cabañas, María del Carmen Saavedra Fernández y Hugo Alejo Domínguez, quienes adquirieron esa nueva identidad después del nombramiento de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino.

El nombramiento de ese mandatario provisional trajo consigo una disputa al interior del PAN que provocó la salida de García Almaguer, uno de los colaboradores más cercanos al finado exgobernador Rafael Moreno Valle.

Junto con él, otros más le siguieron y en los hechos constituyeron una bancada sin reconocimiento oficial, pero que cuenta con una fuerza política idéntica a la del PAN y el PT, si se considera del último que uno de sus legisladores no vota en línea con ellos.

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En el 2020, aunque no insistan en la validez de su grupo parlamentario, este conjunto de legisladores negociará iniciativas de ley y reformas con quienes ostentan la mayoría simple en el Congreso.

Los primeros resultados de esa unión de fuerzas se observaron en el Legislativo con votaciones como la selección del titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE).

Otra modificación de relevancia en el Legislativo es la que se observará en el grupo de Movimiento Ciudadano, que sumó a otro diputado: Héctor Alonso Granados.

Después de sus declaraciones, que sus compañeras en Morena calificaron de misóginas, y a quien acusaron de incurrir en violencia política de género contra la mujer, el expriista y exaliancista consiguió el cobijo de Dante Delgado Rannauro.

Al “partido naranja”, si bien no escala posiciones para ubicarse entre las cuatro fuerzas más relevantes, la presencia de Alonso Granados sí le garantiza mayor peso en la toma de decisiones legislativas.

Aunque dependerá del comportamiento del diputado para que se concrete esa lógica, debido a que desde septiembre de 2018 hasta su último día como morenista, no se caracterizó por seguir las votaciones de su bancada.

Movimiento Ciudadano continúa identificándose con el PAN en las votaciones, aunque la presencia de Héctor Alonso no les garantiza mayor fuerza opositora, ya que en diferentes ocasiones descalificó las acciones del blanquiazul.

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En cuanto se refiere al diputado José Juan Espinosa Torres, quien forma parte del PT, desde mediados de 2019 comenzó a emitir sufragios independientes a los que asumió su bancada, situación que persistirá este año.

El exalcalde de San Pedro Cholula se encuentra enemistado con el presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, Gabriel Biestro Medinilla, así como con la mayoría de los morenistas, lo que ha provocado tensiones.

Además, en el último mes se agudizaron esas diferencias tras las imputaciones del diputado en contra del gobernador Miguel Barbosa Huerta, al que en redes sociales señala como presunto responsable de una persecución política.

De ahí que su permanencia en el PT no significa votos a favor de la causa de ese partido, ni de la coalición que controla el Congreso.

Una muestra de la confrontación es el proceso que se inició en contra de Espinosa Torres por el ejercicio del gasto en San Pedro Cholula, sin que todavía quede concluida la disputa por la comprobación del destino de los recursos que se reclaman.

El partido estatal Compromiso por Puebla, que inició la Legislatura con dos posiciones, para el 2020 quedó marginado a un papel de menor impacto, al quedar al mismo nivel que el PVEM y el Panal.

No obstante, el PVEM, con un solo legislador, posee mayor fuerza porque su integrante, Juan Pablo Kuri Carballo, ya trabaja en alianza con Morena, como sucede a nivel federal, por lo que su voto es a favor del grupo en el poder.

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Uruviel González Vieyra, del distrito de Ciudad Serdán, es el único representante de ese partido estatal después de que Jonathan Collantes dejó las siglas para seguir a Marcelo García.

El diputado Gerardo Islas Maldonado, del Panal, quien colaboró en la campaña de Miguel Barbosa del 2019, trata de acercarse al morenismo, después de los señalamientos —aunque no personalizados— de los supuestos desvíos de recursos para la reconstrucción por el sismo del 19 de septiembre de 2017.

El PAN es el partido político que más poder perdió en el 2019 y que entró al 2020 sin margen de maniobra para frenar, junto con sus aliados, PRD y MC, la mayoría que Morena puede construir con los diputados sin partido y el PRI.

Los panistas, con Mónica Rodríguez Della Vecchia a la cabeza, quedaron con una representación similar a las que ostentaron en los 80 e inicios de los 90, con la opción de levantar la mano, pero sin que existan posibilidades de generar peso político.

Mientras el PRI, con igual número de legisladores con respecto al inicio del trienio legislativo, este año es otra de las fuerzas que en determinados temas compartirá posiciones con Morena.

La diputada Rocío García Olmedo es la integrante de ese grupo que en 2019 evitó que el priismo apareciera como otro aliado más del morenismo, tendencia que esperan continúe al interior del tricolor.

En la agenda del Congreso, uno de los asuntos de mayor importancia en puerta es la selección de un nuevo titular de la Fiscalía General del Estado (FGE) después de la renuncia de Víctor Carrancá, lo que exhibirá la nueva correlación de fuerzas.

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