"Hay que fortalecer al organismo y mejorar": García Onofre

El recién electo presidente del IEE asegura que recibió un organismo preparado; su reto: que los órganos distritales y municipales tengan capacitación

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Miguel Ángel García Onofre, recién electo presidente del Instituto Electoral del Estado (IEE), es claro en su mensaje a los actores políticos: “hay que fortalecer al organismo”.

Consciente de lo difícil que resultó el proceso electoral del 2018, con la elección de Martha Erika Alonso Hidalgo como gobernadora de Puebla en medio de señalamientos de fraude, considera oportuno contribuir a que los ciudadanos vuelvan a confiar en el árbitro de la contienda poblana.

En su visita a El Popular, diario imparcial de Puebla, explica que en los comicios que oficialmente arrancarán en noviembre próximo, se necesita que todos, consejeros electorales, partidos, gobierno y ciudadanos trabajen en recomponer la imagen del órgano.

Además, García Onofre rechaza que durante su encargo su actuación pueda ser descalificada, como ocurrió con su predecesor, Jacinto Herrera Serrallonga.

No obstante, dice que espera una contienda “encarnizada” en el 2021, como un comportamiento natural en cada proceso.

Y afirma que bajo su gestión, el organismo será transparente y respetará de forma inequívoca los principios rectores, entre ellos la imparcialidad.

¿Cuál es la expectativa del trabajo en el IEE?

—Me encontré un instituto fuerte, preparado, profesional, con gente comprometida con su trabajo, y esto representa un gran inicio para nosotros, sobre todo porque vamos a empezar con los trabajos de preparación del próximo proceso electoral que inicia en noviembre de este año.

Tenemos que trabajar en fortalecernos, en mejorar estructuras, en hacer cambios pertinentes para no entorpecer lo existente, sino para mejorar áreas de oportunidad.

¿Qué tan difícil es asumir el puesto después de toda la carga política que absorbió al instituto en 2018 y 2019, que fueron difíciles para el organismo porque se vio minada su credibilidad?

—Sin duda es un gran reto. Para nadie es un secreto que a partir de 2018 y todo que se suscitó alrededor de esa elección, el instituto resultó muy golpeado, con la credibilidad minada, y es justamente en eso en lo que hay que trabajar, en empezar a fomentar la confianza de la ciudadanía, hacer del instituto una institución transparente.

¿Cómo aterrizarlo?, ¿cómo mostrarlo con hechos?

—La elección de 2018, como bien comentas, fue calificada por el máximo órgano jurisdiccional y la determinó como válida. Además de eso, queda en la sociedad en general ese sentimiento de que las cosas no estuvieron bien hechas; y es cierto, hubo algunas irregularidades de orden técnico-electoral en lo que hay que trabajar.

Tenemos que enfrentar el 2021 con órganos distritales y municipales que cuenten con la capacitación técnica precisa, para realizar estas actividades, y quitar toda sombra de duda alrededor. Ya en el ámbito del Consejo General es abrir las puertas, ofrecer toda la información e invitar a la ciudadanía para que participen como observadores o como capacitadores electorales, pero que todos se enteren de primera mano de todo lo que vamos realizando.

La apatía electoral del 2019, ¿qué tanto dificulta el trabajo del IEE para recuperar la confianza de los ciudadanos?

—Es una tarea titánica que no sólo depende del Instituto Electoral del Estado. Para la organización de los procesos electorales, hay que caminar de la mano con el Instituto Nacional Electoral. Se trabaja de manera conjunto, porque la capacitación de funcionarios de mesa de casilla y la ubicación de casillas les corresponde; la votación se recibe en una casilla única, el trabajo es conjunto. Igualmente es importante la labor de los partidos, porque ellos generan el interés de la ciudadanía en participar.

¿Y cómo espera la elección del 2021; una competencia igualmente complicada, polarizada, más relajada que las anteriores?

—Para nadie es un secreto que la contienda política se vuelve más encarnizada conforme pasan los procesos electorales. Sabemos que va creciendo el interés de los partidos políticos por alcanzar un lugar, y siempre en Puebla ha sido interesante y encarnizada.

¿Prevé que sea cerrada, difícil entre fuerzas políticas?

—Sí, es lo que esperamos y es para lo que nos estamos preparando, que al fin de cuentas dentro del ámbito electoral es deseable que todas las fuerzas políticas cuenten con una posibilidad real de acceder al poder.

Dentro del escenario de una elección competida, ¿no será el Jacinto Herrera del 2021?

—Más allá del respeto que le tengo al expresidente del Consejo General y de las opiniones que se tengan respecto del trabajo que desempeñó, en mi caso la trayectoria dentro del Instituto Nacional Electoral es de más de 20 años; 17 años como miembro del Servicio Profesional Electoral y 15 años presidiendo Consejos Distritales, nos han dado la posibilidad de trabajar adecuadamente en el cumplimiento de los principios rectores de la función electoral.

¿Pero de usted no habrá una acción premeditada que busque inclinar la balanza a favor de alguna fuerza política?

—No, por supuesto que no. El trato para todas las fuerzas políticas siempre será imparcial, como garantiza la norma.

¿Garantiza totalmente respeto a cualquiera que sea la fuerza, candidato o candidata que compita?

—Así es, así lo hemos hecho durante toda nuestra trayectoria dentro del INE.

¿Ha platicado con el gobernador Barbosa?

—No he tenido el gusto desde mi llegada hace 20 días. No hemos tenido ningún acercamiento, pero en algún momento tendremos que generar sinergias, porque dependemos de ellos presupuestariamente hablando.

¿Pero sería mera relación de colaboración, no de sumisión ni de obediencia?

—Una relación interinstitucional, respetuosa de las diferentes esferas de actuación y de responsabilidad.

¿Espera que no haya de parte del gobierno de Miguel Barbosa intenciones de intervenir en el instituto?

—Me parece que lo más conveniente, y para todos, para las fuerzas políticas, para el gobierno y los ciudadanos, es contar con un árbitro fuerte, que pueda tomar decisiones de manera independiente, porque al fin de cuentas eso dará legitimidad a los resultados de la elección.

Entonces, quien aspire a ganar las elecciones tendrá que trabajar en fortalecer al instituto, porque eso nos conviene.

Pensar que un gobernante pretenda controlar al organismo, ¿contribuye a deslegitimar el resultado?

—Si hubiera esa tentación, sí sería el riesgo, que al final resulten unas elecciones con un árbitro que no cuenta con la confianza ni con el respaldo de la ciudadanía, que es a la que se le rinden cuentas. Esto a nadie le conviene, ni a quien gana las elecciones ni a quien las pierde.

¿También se debe evitar que desde la oposición se pretenda controlar el organismo de una forma o de otra?

—Sí, claro. Sería exactamente lo mismo, porque dentro de la función electoral estamos obligados por los principios rectores a la imparcialidad, al trato igual a todas y cada una de las fuerzas políticas.

Actualmente hay un estado con estabilidad política o hay un estado con inquietudes, inestabilidad y nerviosismo?

—El trato con todas las fuerzas políticas ha sido respetuoso y afable desde mi llegada. Hemos podido sentarnos con ellos, proponerles los cambios que pensamos realizar y ellos retroalimentar, por lo que al interior de la institución es de pleno respeto y tranquilidad.

¿Y cómo es el trato con el resto de los consejeros electorales debido a que hay algunos que fueron nombrados con el anterior Consejo General, señalado de actuar de forma parcial en las elecciones?

—El Consejo General en su conjunto ha podido transitar adecuadamente. Quedan tres consejeros del 2018, tres fueron recientemente nombrados, y el más reciente tu servidor, pero hemos podido empezar a trabajar con ellos, ya que es necesario que el cuerpo colegiado genere consensos para la toma de decisiones.

¿Y la presencia de esos tres del 2018 no ha afectado las decisiones del instituto?

—No, de ninguna manera. Hemos podido trabajar con todos.

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