20 julio 2019
El Popular

Etiqueta con destino

Leobardo, Maritza y Zavala de ríen de las expulsiones en el PRI

Por Luis Alberto GONZÁLEZ. / julio . 11, 2019.

Se tardaron o bien ya se veía venir. Se trata de la expulsión de priistas que traicionaron, se vendieron al mejor postor, y también los que al ver que se hundía el barco, “como las ratas”, fueron los primeros en saltar.

Otros más, con el cinismo en su cara, sin importar el “qué dirán” y que venderían su alma, o como dijo un amigo: “hasta a su madre venderían” con tal de mantener su estatus, acrecentar su riqueza y mantenerse cerca de quien ostenta el poder, lo que los convierte en “lamebotas”.

Pues bien, el dirigente estatal del PRI, Lorenzo Rivera Sosa, dio la cara como antes no lo hacían los presidentes que lo antecedieron y habló de los expedientes que analizará la Comisión de Justicia Partidaria, para expulsar a priistas que traicionaron al partido en la pasada elección.

Pero las traiciones de Leobardo Soto Martínez, Marcela Marín Marcelo, Javier López Zavala, Francisco Javier Jiménez Huerta, Vanessa Barahona y otros 32 priistas, que ellos contabilizan, porque son cientos, si no es que miles, se dieron desde la caída del PRI del poder en el 2010.

Es un secreto a voces que personajes como el líder de la CTM en Puebla, Leobardo Soto Martínez, “vendió caro su amor” al extinto Rafael Moreno Valle Rosas, que durante su gobierno le dio el negocio del acarreo de tierras con sus camiones para la plataforma de Audi.

Después, impulsado por el PRI siguió con sus negocios y como diputado local votó en favor de todas las iniciativas de su amigo Moreno Valle. Alguna vez declaró a los medios: “me ha ido mejor con Rafael que con Marín”. Este último lo hizo diputado federal en el 2009.

No cambió su camino y apoyó en campaña al panista José Antonio Gali Fayad, y desde el gobierno continuó con los negocios que tenía con el gobierno del momento, Soto Martínez.

En el colmo del cinismo, dijo que nunca dejaría de ser priista, pero durante la campaña del 2018 dijo: “Doger está muerto”, y manifestó abiertamente su apoyo a la esposa de Rafael, Martha Erika Alonso.

En este año, en la elección extraordinaria dijo que el candidato priista al gobierno, Alberto Jiménez Merino, nunca lo invitó a la campaña, y en mayo le levantó la mano al abanderado de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Hoy pretende vender “su capital político” al gobernador electo, asegurando que sus más de 50 mil afiliados en la CTM apoyarán el gobierno morenista.

Hay que recordarle sus palabras a Soto Martínez: “Hoy no existe corporativismo para ejercer el voto y en ese sentido, la CTM no puede forzar a nadie”. “El sindicalismo no tiene partido político”.

Aquí una preguntas:

¿Ustedes creen que le preocupa que lo expulsen del PRI?

Carlos Aceves del Olmo, ¿que dirá cuando la CTM, que siempre se ha asumido como priista, ahora en Puebla se ha convertido en un chapulín convenenciero?

Leobardo Soto Martínez ya anunció que se afiliará a Morena el pasado 29 de mayo.

Se ha de estar muriendo de risa del dirigente estatal del PRI.

Maritza Marín Marcelo desde la CNC, Confederación Nacional Campesina, trabajó para el morenovallismo, y este 2019 lo hizo en favor de Barbosa Huerta.

Otro diputado local que se vendió y trabajó para el PAN, y ahora para Morena, fue un hombre de bajo perfil como lo es Francisco Javier Jiménez Huerta.

Vanessa Barahona de la Rosa fue diputada por el PRI y pregonaba a los cuatro vientos ser amiga de Enrique Peña Nieto y que por eso la nombraron delegada de la Secretaría del Trabajo, pero hoy en Morena no la quieren, a pesar de estar en la Comisión de Transición.

Javier López Zavala, tras perder las elecciones en 2010 buscó a Moreno Valle y le ofreció trabajar en su favor, a cambio de no ser enjuiciado como Alfredo Arango o Javier García Ramírez. Una y otra vez hizo el trabajo sucio al PAN en contra del PRI.

 

La Guardia Nacional o la policía de Morena

En medio de los escándalos en que se ha sumergido el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador por renuncias, situaciones económicas graves, los migrantes en ambas fronteras, el problema de los medicamentos y muchas otras cosas, hoy ni los diputados federales, los senadores y menos los dirigentes de los partidos políticos han exigido que el escudo de la Guardia Nacional no lleve el logotipo del Partido Movimiento de Regeneración Nacional.

El logo de Morena y el escudo de la Guardia Nacional tienen la misma águila devorando a la serpiente.

Este mensaje lo recibimos por correo: ¿Por qué la Guardia Nacional usa el escudo de Morena, es la guardia personal de AMLO y de sus seguidores?

Me opongo a ese uso faccioso de símbolos al estilo Hitler; lo visto no es juzgado. Debe cambiarse el escudo por el escudo oficial nacional.

 

lagg9756@yahoo.com.mx

@Luiguiglez

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