18 julio 2019
El Popular

De frente y de perfil

Sinaloa, otra aspirante

Por Ramón ZURITA SAHAGÚN. / junio . 26, 2019.

Sinaloa es uno de los pocos estados en los que el priismo se ha sostenido a sangre y fuego en los gobiernos estatales, a pesar de haber perdido la administración estatal una vez, y que ante lo incierto del futuro del partido tricolor podría pasar nuevamente a las manos de sus opositores en la contienda del 6 de junio de 2021.

En ese proceso electoral federal irán insertos 16 gobiernos estatales, siendo la entidad del Pacífico una de ellas, ya que redujo el tiempo del actual gobernador Quirino Ordaz Coppel, para vincular los comicios estatales con los federales.

Los priistas de Sinaloa perdieron casi todo ante Morena en la elección presidencial de julio pasado, aunque conservó el gobierno del estado, por los cinco años para los que fue electo Quirino Ordaz, aunque sus cuadros de militantes y organizaciones afiliadas se encuentran desbaratados y se asoma Morena como eventual triunfador de los comicios.

Por eso su gobernador se mueve en otros ámbitos. Siendo reconocido como uno de los mejores del país, se apoya en ello para manejar su propia sucesión con elementos similares a los que le permitieron ser el candidato de su partido.

Quirino apenas era colocado en las mediciones de encuestas, pero tuvo a su favor el respaldo de personajes cercanos al entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y fue presentado como el elemento conciliador de una dividida clase política.

Con una situación difícil, actuó a su favor el desastre del gobernador Mario López Valdez (Malova), quien siendo un irredento priista se convirtió en candidato del bloque formado por PAN-PRD-MC, al ser bloqueadas sus aspiraciones de abanderar al tricolor.

Hasta entonces Quirino era casi desconocido en política, ya que era un diputado federal del montón y había sido secretario de Finanzas estatal durante un año.

Con todo y los problemas de narcotráfico, inseguridad y violencia, Quirino intenta hacer una administración tersa, donde prefiere pactar con los dos grupos priistas importantes, el de Juan Sigfrido Millán y el de Jesús Aguilar, no confrontándose con ninguno de los dos.

El gobernador trabaja políticamente para dejar heredero en el gobierno estatal, por lo que promueve cada vez con menos discreción a su esposa, Rosa Isela Fuentes, quien desde el DIF viene posicionándose como una opción priista.

Concursante de eventos de belleza, donde representó al estado de Tlaxcala, Rosa Isela fue seleccionada el pasado mes de abril como la mejor de las 32 entidades del país en sus funciones del DIF.

La encuesta nacional la ubicó por encima de la Karina Castro de Querétaro, Mariana Gómez de Tamaulipas, María Eugenia Ortiz de Yucatán y Yolanda Ramírez de Aguascalientes.

El reconocimiento fue ampliamente compartido por el gobernante, quien confía en que ésas sean las formas que le permitan posicionar a su consorte como la opción priista.

Y es que en Sinaloa no se ven aspirantes con fuerza dentro el PRI: Jesús Aguilar, joven promesa, fue derrotado en su intento de reelegirse como alcalde de Culiacán; Mario Zamora, senador de primera minoría, no crece; Gerardo Vargas tiende a ser el alfil de la profesora Elba Esther Gordillo.

La situación no es tan simple, por lo que habrá que ver qué resulta del despiporre de la elección del dirigente nacional del partido.

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