19 julio 2019
El Popular

Alquimia de poder

Tehuacán y sus políticos de cal y arena

Por Ruby SORIANO. / junio . 24, 2019.

Gobernar con los pies en la tierra y con esa reconciliación de la que hoy habla el gobernador electo Luis Miguel Barbosa, es una gran faena y reto que ojalá no lo lleven a flaquear ante el pago de facturas y la simulación que suele insertar a los que están listos para agarrar el llamado hueso, sin haber movido un dedo en la verdadera batalla que se libró en las campañas de tierra.

Ahora que los dinosaurios recién convertidos al morenismo se andan colgando las medallas de estrategas, vale retomar el análisis ‘a tejido fino’ de lo ocurrido en Tehuacán.

Territorio de la entraña barbosista, los tehuacaneros hacen esa política con su propio estilo caótico, de intriga y vendiendo las preferencias al mejor postor.

Los morenistas de reflector, como Felipe Patjane y “Monina” Romero Garci-Crespo, diputada local, se quedaron en eso: figuras de templete acotadas por su ineficiencia a la hora de operar y tender las redes en la táctica de la batalla en tierra.

Hasta ahí llegó José Miguel Jiménez Castillo, personaje que supo lo que en la época morenovallista era ser opositor a un Rafael que le aplicó la severa descarga de la amenaza y la persecución.

Este personaje operó con la encomienda y aval directo del hoy gobernador, quien le instruyó a poner el orden, siempre incluyendo y dando voz a los diferentes grupos.

El territorio de Tehuacán es por naturaleza una tierra de mucho divisionismo para lograr triunfos. Hablar de unidad era apostarle a lo imposible, ante la intriga y doble discurso de muchos de los líderes que hasta último momento se “fueron tendidos” para respaldar la campaña de Barbosa.

Tehuacán emula el riesgo de replicar lo que ha venido ocurriendo en Morena. Y es que las medallas electorales se las pretenden colgar quienes no gastaron saliva ni suela de zapatos para lograr la pinza de táctica electoral aplicada en ese territorio, donde se escucharon voces diversas, muchas en contra y otras a favor.

Jiménez Castillo, como fuereño en la tierra de los caciques, cumplió la encomienda con buenos resultados y el armado de un nuevo mapa de enclaves políticos que serán prioritarios para que el gobernador entrante aplique contención en los temas de urgencia que demandan atención inmediata.

Y es que los protagonistas siguen en eso: en el reflector, desgastes y el histrionismo que más que fortalecerlos, los debilita, pues en Tehuacán se sabe que no fueron capaces de empujar el carro a la hora de trabajar.

Patjane se dice líder de una manada desmantelada, y con la orfandad de haber apoyado al alfil equivocado.

“Monina”, imbuida en sus sueños que forja desde su curul para convertirse en la candidata natural a la presidencia municipal de Tehuacán.

José Miguel Jiménez, buen operador para mantener a raya egos, presiones e ilusionismo de los que ofrecieron mucho y no aportaron nada, entregó cuentas claras en Puebla y se mantiene fuera del reflector.

Luis Miguel Barbosa ha develado con acierto algunos nombres de integrantes de su gabinete, pero otros más no pueden estar exentos de la crítica y el escepticismo, por reflejar un posible pago de facturas o posiciones pactadas como parte de acuerdos electorales.

Lo deseable es que Tehuacán recupere orden y seguridad en su gobernanza; lo posible, que se reconozca el trabajo de “capitanes y soldados”; lo imposible, que se filtren más oportunistas sexenales para cobrar lo que nunca trabajaron.

 

@rubysoriano

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