18 julio 2019
El Popular

Ganar Perdiendo. Negociación con Trump

Por Maribel FLORES . / junio . 18, 2019.

Nunca negociemos desde el temor

y nunca temamos negociar.”

John F Kennedy

México se vio a obligado a ceder rápido y demasiado en la negociación política entre México y Estados Unidos, frente a la amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a las exportaciones de nuestro país si no se atendían las exigencias de su gobierno, en materia de seguridad e inmigración. Esto significa que el gobierno mexicano no pudo con la presión de tiempo que le impuso el presidente de Estados Unidos, no solo al poder ejecutivo sino al poder legislativo también. Recurso que en una negociación política representa el poder de un actor para fijar un ancla que limita la estrategia de su contraparte, sobre todo, cuando se trata de una relación desigual, sin diplomacia.

Para Habeeb, la negociación asimétrica es aquella que ocurre entre dos actores cuyos recursos y capacidades son distintas. Desde esta perspectiva, prácticamente, toda negociación va a ser resultado de la vinculación de carácter asimétrico. Escenario en el cual nos encontramos en este momento político, cuando se desarrolla una agenda binacional con acuerdos que difícilmente se pueden leer desde una estrategia “ganar–ganar”, cuando de resolver un conflicto se trata.

Donald Trump tiene muy claro su propósito: reelegirse el próximo 3 de noviembre de 2020, fecha en la que se celebrarán elecciones en Estados Unidos. Sin embargo, debemos considerar que el próximo año y medio el escenario de negociaciones entre ambos países será estrictamente electoral. El presidente está por anunciar su intención de mantenerse en el poder otro periodo de gobierno, que equivale a cuatro años más de su mandato. De esta manera, se prolongaría el tiempo en el cual Trump podría condicionar tanto las decisiones soberanas de México, como el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El presidente estadounidense utilizó los aranceles como un recurso de negociación y ya se dio cuenta que esta imposición funcionó para cumplir sus objetivos políticos, utilizando el trato que le da a nuestro país como su principal fortaleza en la campaña política presidencial, mostrándose así fuerte, firme y congruente con el discurso que ha pronunciado frente a su electorado. Y si esto implica echar abajo un tratado de libre comercio y las relaciones que existen con nuestro país desde hace más de veinte años en materia comercial, no tendrá ningún problema en hacerlo. El presidente estadounidense no perdió nada en esta negociación, aunque para algunos, el supuesto logro de México de evitar un acuerdo que nos convierta en tercer país seguro en realidad fue una concesión que de momento soluciona la crisis política que se avecinaba hace unos días.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, optó por tener fronteras abiertas al comercio, y desde su perspectiva, no llevar al país al aislamiento al no conflictuarse con Donald Trump.México le está facilitando el trabajo a Estados Unidos, ya que, si bien el gobierno mexicano no está dispuesto a pagar por el muro entre ambas naciones, parece que sí estará cediendo al endurecer su política migratoria, y, de hecho, constituirse como ese muro entre Estados Unidos y los países centroamericanos. El gobierno de nuestro país estará desplegando 6 mil elementos de la Guardia Nacional hacia la frontera sur, a partir de un estado de fuerza inicial llevará a cabo una labor de control migratorio, que no está claro cómo será diferente a la patrulla fronteriza estadounidense, no solo en su protocolo de actuación, sino en la garantía y protección de derechos humanos de los migrantes; advertencia que hizo Amnistía Internacional. El costo de oportunidad será, entre otras cosas, reorientar las funciones de seguridad en distintos puntos del país hacia la frontera sur.

De ahí que Trump asegure que México está haciendo más por dicha nación que los demócratas estadounidenses, al frenar el paso de más de 100 mil migrantes que han entrado al territorio de Estados Unidos, lo que asocia el mandatario con inmigración ilegal, drogas y delincuencia.

No obstante, no está claro cómo logrará México poner en marcha una estrategia efectiva para atender el problema que le exige resolver Estados Unidos con la posibilidad de decidir la viabilidad del sistema de integración de las dos naciones, de acuerdo con su interés nacional. Considerando además que debe convocar a Centroamérica para que cada país asuma su propia responsabilidad, ya que este no es un problema exclusivo del gobierno mexicano.

En resumen, México ganó cuarenta y cinco días. El gobierno mexicano debe pensar cómo será la relación con Estados Unidos en los próximos años. Centrar todo en la cancillería tiene sus riesgos. Además, los acuerdos deben ser en el marco de una estrategia integral de negociación, en términos más equilibrados.

Profesor de Tiempo Completo del Tecnológico de Monterrey

@floresm_mx / info@reconstruyendociudadania.org

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