20 julio 2019
El Popular

Bregando

493 años de toros

Por Jaime OAXACA. / junio . 18, 2019.

El próximo lunes 24 de junio se cumplirán 493 años de realizar corridas taurinas en el suelo que pisamos los mexicanos.

La primera corrida se efectuó en una plazuela llamada del Marqués, situada en la parte posterior de lo que ahora es la Catedral de la ciudad de México. Los toros y caballos se guardaban en un corral ubicado en lo que actualmente es la calle 5 de Mayo, a un costado de la Catedral, junto al edificio del Monte de Piedad.

“Estaba Cortés viendo correr ciertos toros cuando le avisaron de la llegada del visitador Luis Ponce de León,” narran Torquemada y López de Gómara. El visitante venía con poderes de la corona española para hacerle una revisión sobre los manejos administrativos y políticos. Algo así como la contraloría del reino español.

Escribieron los historiadores que, con motivo del regreso de un viaje (1524-1526) del conquistador Hernán Cortés de Las Hibueras, (Honduras) se realizó aquel festejo.

Evidentemente, nada tiene que ver la forma en que se realizaban aquellas corridas con el espectáculo actual, aunque es el inicio de la fiesta contemporánea. Se les dice corridas porque el pueblo corría los toros para llevarlos a la plaza pública y de ahí el nombre de Plaza de Toros.

No festejar el nacimiento de las corridas en nuestro suelo, es el equivalente a no celebrar el cumpleaños de cada quien. Por eso es tan significativo que a un acontecimiento de tal magnitud no se le haga caso.

Se capta desinterés de toreros, ganaderos, empresarios. No se realizan actividades fehacientes que hagan notar una fecha tan relevante.

Todos los taurinos presumen que la tauromaquia es tradición, historia y no sé cuántas cosas más, el 24 de junio es una fecha para cacarearla.

Quienes manejan la Plaza México, por ejemplo, deberían iniciar la temporada de novilladas el domingo más cercano al 24 de junio, realizar una inauguración en grande, un fiestón como corresponde a una fecha significativa.

Exposiciones fotográficas, de esculturas, alguna conferencia después del sorteo, una verbena, conciertos de paso dobles algo que deje claro que es una fecha relevante.

A la empresa actual lo único que se le ocurrió fue poner bares.

¿Cuál será el objetivo de esas cantinas?

¿Ganarse unos pesos? Tanta necesidad económica tendrán Alberto Bailleres y Javier Sordo, los empresarios de La México, quizá sea desinterés o desamor a la fiesta brava.

Los señores Bailleres y Sordo deberían tener presente que la primera temporada chica realizada en el coso más grande del mundo constó de 40 festejos, del 26 de mayo al 3 de noviembre de 1946.

Luis Ruiz Quiroz anota que en aquel agosto se realizaron ocho festejos los días: 4, 11, 18, 21, 24, 25, 28 y 30. En septiembre, trece, los días: 1, 4, 6, 8, 11, 13, 15, 16, 20, 21, 22, 27 y 29.

El primer llenó absoluto de los tendidos en novillada se efectuó el domingo 8 del mes patrio, la gente quería ver a Joselillo porque dos días antes el joven debutante impactó con su torero, además se llevó el trofeo en disputa al cortarle el rabo al octavo de la tarde, único novillo que lidió.

Francamente no creo que lo tengan presente, con decir que tienen abandonada la escultura de don Neguib Simón, el empresario yucateco que construyó la plaza más grande del mundo, qué diablos van a acordarse de las novilladas.

Hasta el momento, la aportación de la empresa a la plaza México, son los bares ubicados en la explanada de la puerta principal.

La fiesta mexicana requiere renovar la baraja, las novilladas son las semillas de las futuras figuras.

No son los antitaurinos los que impiden que la plaza México se abra, no hay legisladores que prohíban que inicie la temporada de novillada en el embudo de Los Insurgentes.

Es exactamente, al contrario.

Los legisladores obligan a los empresarios a realizar un serial de 12 novilladas de otra forma no habría ninguna.

Señores empresarios pónganse las pilas, están echando por la borda 493 años de toros.

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