19 julio 2019
El Popular

Invitado

Antorcha: una necesidad de la realidad

Por Adrián SALAZAR. / junio . 16, 2019.

Las condiciones económicas y sociales no ayudan al pueblo mexicano depauperado, lo que le impide acceder a una calidad de vida digna donde las condiciones materiales sean las mínimas requeridas, pese a los discursos de los distintos institutos políticos y sus representantes que tienen, generalmente, como eje central y prioridad atender a los pobres, cosa que contrasta en la realidad al momento de ejercer el poder y tener la oportunidad de materializar sus palabras en acciones concretas que beneficien a la población.

De acuerdo con la medición multidimensional de la pobreza para el periodo 2008-2016 que realizó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más de 53 millones de personas viven en pobreza y casi 10 millones padecen pobreza extrema a nivel nacional.

Los resultados de dicha medición también indican que son altas las carencias de acceso a la seguridad social y a la alimentación. “Y entre 1992 y 2016 el ingreso de los hogares ha tenido fluctuaciones que no han permitido mejoras permanentes en el bienestar de sus integrantes”. Pero no sólo eso, sino que se advierte que existen sectores de la población cuyo ejercicio de derechos está sistemáticamente comprometidoa partir de los análisis sobre los derechos sociales y sus dimensiones, también realizados por este organismo.

“La población indígena enfrenta brechas en todos los casos en que se compara con población no indígena; lo mismo pasa con otros grupos sociales como las mujeres, la población joven y las personas con alguna discapacidad, quienes encuentran mayores obstáculos para acceder a los mismos beneficios que sus contrapartes”.

Si enfrentamos estos resultados con las acciones que ha emprendido el gobierno morenista de la “Cuarta transformación”, como la desaparición de las instancias infantiles, programas como “Prospera”, de apoyo a adultos mayores como “65 y más”, el despido masivo de miles de burócratas, la fallida guerra contra el robo de hidrocarburos y, principalmente, contra la corrupción, vemos que estas no abonan en nada para mejorar la vida de miles y miles de mexicanos, prueba de ello es que la percepción popular en torno a desempeño del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se ha tornado negativa.

De acuerdo con una encuesta nacional realizada por “México Elige”, el nivel de aprobación de AMLO pasó del 73 por ciento en febrero a 19.7 por ciento en junio; su calificación aprobatoria pasó de 68.8 a 49.7 en el mismo periodo y, si se llevara a cabo un proceso de revocación de mandato, del 70 por ciento que estaba de acuerdo en que continúe, ahora lo está sólo el 52 por ciento. Es decir, el desencanto y la euforia de la ola morenista está pasando.

Es necesario recordar que la alta aceptación que logró Morena fue resultado del descontento y hartazgo por la ineficacia de los gobiernos previos que no atendieron las demandas de la mayoría del pueblo mexicano. AMLO supo recoger esas exigencias y le endulzó el oído a los mexicanos, pero hoy en día esos mismos mexicanos que ayer le dieron el voto de confianza serán los que mañana le den el voto de castigo, como lo hicieron con sus antecesores, ¿qué le queda, pues, al pueblo pobre de México?

La única fuerza política de nuestro país que se ha consolidado y mantenido firme a sus ideales desde su formación es el Movimiento Antorchista Nacional; durante 45 años esta organización ha trabajado, primero para gestionar solución a las demandas más apremiantes de los campesinos, más tarde para organizar a las masas empobrecidas en los diferentes sectores sociales como el popular, obrero, magisterial, entre otros y, desde hace algunos años, ha planteado la necesidad de crear un partido político que verdaderamente represente los intereses de los pobres de México y así poder implementar un proyecto de nación superior basado en cuatro ejes paramejorar considerablemente las condiciones materiales de millones de mexicanos y así tener una vida digna.

No se trata de un sueño trasnochado, sino de un proyecto con sustento científico y viable. Una muestra de que el modelo de gobierno que propone Antorcha es funcional está materializada en municipios como Tecomatlán y Huitzilan de Serdán, en Puebla,además de Chimalhuacán e Ixtapaluca, en el Estado de México; es decir, sabemos cómo gobernar y lo hemos demostrado dando resultados, lo que nos ha valido el respaldo popular y la creciente aceptación entre las masas que ven en esta organización a la única opción para poder transformar favorablemente sus vidas, las de sus hijos y sus familias.

El Movimiento Antorchista Nacional es, pues, la respuesta a la necesidad de un gobierno meramente popular que ve en el poder político una herramienta para servir a los demás, trabajar con ellos y motivarlos a aspirar a condiciones superiores a las materiales,a través de la creación de un hombre nuevo, fraterno, solidario, multidisciplinario, capaz de potencializar su habilidades en ciencia, deporte, cultura y poner todos esos conocimientos al servicio de sus hermanos de clase.

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