18 julio 2019
El Popular

De frente y de perfil

Elecciones, sin sorpresas

Por Ramón ZURITA SAHAGÚN. / junio . 04, 2019.

Ni muy muy, ni tan tan, refería una expresión del pasado reciente, de esas que tan en boga están nuevamente hoy y que se puede aplicar a los resultados electorales del pasado domingo dos de junio.

Y es que lo importante lo ganó Morena como se había previsto, pues amplió de cinco a siete sus gobiernos estatales en el corto tiempo de un año, ya que en junio del año pasado, este partido de reciente fundación no administraba ninguna de las 32 entidades del país y ahora lo hace en cuatro de las diez más pobladas de la república.

Los triunfos en Baja California y Puebla se suman a los de la CdMx, Veracruz, Chiapas, Tabasco y Morelos, alcanzados en julio del año pasado y se sitúa después de panistas y priistas como los de mayor número de gobernantes.

Se consideraba que Morena ganaría esos dos gobiernos, además de mayoría en el Congreso de Quintana Roo, lo que logró, mientras que en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, tendría algunos triunfos parciales, tal vez mayores de los que alcanzó.

Por no arrasar en los tres estados en donde PAN y PRI consolidaron su presencia, se intenta menospreciar el triunfo del Movimiento de Regeneración Nacional y hasta señalar que se terminó el efecto López Obrador que otorgó victoria insospechadas el año pasado, aunque eso no es así.

La victoria en Baja California y Puebla era bola cantada y jamás se puso en riesgo el triunfo de los candidatos a gobernadores Jaime Bonilla y Luis Miguel Barbosa, en estados en los que el PAN mantenía hegemonía, en el primero de 30 años (cinco elecciones seguidas ganadas) y en el segundo de tres elecciones a gobernador ganadas sucesivamente.

Con todo y ello, el fenómeno Morena mostró su vigencia y que las recientes encuestas sobre el gobierno del Presidente López Obrador mantienen la confianza en el Ejecutivo federal.

Pero también hay que resaltar el desgaste de Acción Nacional en Baja California, donde los electores esperan ejercicio penal en contra del actual gobernador Francisco Kiko Vega, como lo prometió en campaña el ganador de los comicios, Jaime Bonilla.

En Puebla, los panistas no se reponen de la pérdida de la gobernadora Martha Erika Alonso y el exgobernador Rafael Moreno Valle y tuvieron que recurrir a un candidato externo que no alcanzó las preferencias que tenía Barbosa.

El dirigente del PAN, Marko Cortés trató de minimizar los triunfos de Morena, comparando las derrotas por los gobiernos estatales con los triunfos en dos capitales estatales (Aguascalientes y Durango) y mantener la mayoría en el Congreso de Tamaulipas, lo que constituye un error de apreciación.

Cortés no toma en cuenta que en cinco de los seis estados en los que se realizaron procesos electorales el pasado domingo, los gobernadores son militantes panistas que con los colares de este partido triunfaron, mientras en Puebla gobierna un interino, militante  del PRI.

Sin embargo, al margen de triunfos y derrotas, los partidos deben poner atención en la poca asistencia ciudadana a las urnas y buscar métodos que permita alentar a los electores para que acudan a sufragar.

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