17 junio 2019
El Popular

Alquimia de poder

¿Y después del debate qué?

Por Ruby SORIANO. / mayo . 20, 2019.

Lo que propiamente vimos esta noche fue una decadente exposición de ideas que seguro moverán los números de estos tres personajes.

Puebla se encuentra inmersa en un cansancio de politiquería y promesas desgastadas.

En este show electoral, vimos a tres personajes definitivamente muy lejos de tocar piso y plantear propuestas acordes con lo que exige la actual realidad poblana.

Luis Miguel Barbosa, abanderado de Morena, demostró su poca conexión con las luces y los reflectores. Agresivo y estableciendo el eje de su discurso en el ataque contra el candidato Enrique Cárdenas, poco fue lo que señaló de manera concreta y contundente.

Con un lenguaje corporal de incomodidad, hosco, con una mirada inexpresiva y centrado en atacar a su adversario panista, Barbosa demostró que lo mejor que sostiene en un “debate” de ideas, es la descalificación.

En tanto Enrique Cárdenas, a pesar de plantarse bien ante las cámaras, por momentos reflejó mucho nerviosismo, al resultar muy poco creíble y contradictorio.

El exrector confrontó y cuestionó a Barbosa, aprovechando tiempos y minutos para capitalizar todo lo que se pueda y sumar a quienes aún no han decidido su voto.

Expuso de manera más detallada acciones, y no sólo propuestas. Reviró los ataques de Barbosa, al señalar que “él no es AMLO, y por lo tanto no es una persona confiable”.

Fueron dos o tres momentos contundentes y específicos en los que Cárdenas sí pudo colocar “derechazos” al morenista, que con su tono monótono, poco pudo rebatir los señalamientos en su contra.

En tanto Alberto Jiménez Merino, del PRI, se quedó en el fondo debatiendo en tiempos del partidazo y con su ensimismado tono de líder agrarista. Se le notó como en día de campo, con sus infaltables búfalos de agua.

Los poblanos que hayan visto este remedo de debate seguramente definirán un voto que sin duda tiene a Puebla en vilo, pues no nos merecemos candidatos de tan pobre calibre y, sobre todo, la amenaza de tener un nuevo gobierno que legitime una nueva clase política integrada por la corrupción de otros tiempos.

Las encuestas le siguen dando la ventaja a Barbosa; sin embargo, es un hecho que hay poca conexión con los ciudadanos, quienes desconocen la vida y obra del candidato morenista a quien llegan a citar como “el que está enfermo”.

De todo lo anterior, la conclusión es deplorable. Ninguna de las propuestas electorales que los poblanos votaremos el próximo 2 de junio garantiza lo que tanto se ha buscado: acciones concretas, eliminación de la impunidad y destierro de la corrupción.

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