19 junio 2019
El Popular

Metrópolis

Revista Cuetlaxcoapan del Centro Histórico de Puebla

Por José Miguel GUTIÉRREZ Y HERRERA. / mayo . 20, 2019.

Fueron 16 los números de la revista Cuetlaxcoapan que alcanzaron a cubrir más de 3 años, los mismos que tiene de existencia la Gerencia del Centro Histórico, ya que fue su portavoz. Aunque es más correcto decir que fue su voz. Una voz que llegaba de lejos, del fondo del alma por ser voz de lo múltiple, voz de conocimientos, saberes y experiencias. Foro y no púlpito, desde donde fluían las más diversas historias, o a veces la misma historia de un tema común, pero contada con narrativa de distintos escritores, o de algunos que aspiran a serlo.

Tenía de todo la revista, era plural en su enfoque, cuyo secreto, también a voces, es que estaba diseñada, organizada y editada por la magnífica escritora Amelia Domínguez, la cual, no siendo poblana de origen, ha dado a la cultura de Puebla más que 100 personas juntas.

Pues bien, este magnífico esfuerzo por darle una voz a la gerencia, y por tanto expresar cuál es el objeto de atención de la gerencia; o sea su misión de sumarle valor público sostenido a la zona monumental en su conjunto (no a ciertas áreas de la privilegiada zona A, a expensas de descuidar la zona B). Esfuerzo por proyectar imagen y marca al Centro Histórico, inyectándole sentido multicultural, amenaza con irse al traste porque la nueva gerencia decidió, sin cuidado de las formas, informar que la autora de la revista —que ya había conseguido por el Cabildo reconocimiento y voluntad de continuidad, por supuesto en los mismos o mejores términos de calidad, quedaba arbitrariamente fuera. Así, en un dos por tres, el esfuerzo de Amelia Domínguez y de sus connotados colaboradores, que por cierto no cobraban un peso por sus artículos, se extinguirá.

No es la primera vez, ni será la última, que las autoridades municipales, estatales y federales, empeñadas en “descubrir el hilo negro”, imprudentemente arrojen al niño junto con el agua sucia. ¿Saben acaso los de la nueva gerencia que lograr una continuidad de años, manteniendo el buen nivel de la revista, es un logro monumental que muy pocos centros históricos pueden hacer?

¿Acaso se percibe en la gerencia lo que es construirse, en medio de la adversidad de todos los días, un patrimonio intangible? ¿Quién no ve con amplitud de miras que la revista ha dado voz cultural a lo que no la tenía? No voz de prepotencia, de quien no quiere saber lo que de precioso tiene entre sus manos.

Hablaba la revista de los barrios antiguos, de los conventos, de los templos en sus variantes platerescas, manieristas, barrocas en todas sus variantes, incluyendo al neoclásico poblano (barroco republicano). Hablaba de tradiciones y costumbres, de mitos y leyendas. Recuperaba los ecos de Eduardo Gómez Haro, del insigne Tamayo, de Efraín Castro. Hablaba de la talavera poblana y de la vida cotidiana. No era revista de ciencia, sino de divulgación, no estaba impregnada de refritos, verdades comunes, ni imperativos absolutos… No estaba exenta de saberes, ni de errores. No era una revista de debate, pero sus autores sabían lo que decían, y a veces lo decían convincentemente. Fue por eso que la revista pegó y, por lo tanto, no importando cuál sea su ulterior destino (que por nuestra parte deseamos sea mejor, aunque los procedimientos nos disgusten), es irrefutable que la edición de 16 números continuos es mérito de Amelia Domínguez, que con su habitual modestia y cortesía logró estar a la altura de la convocatoria que, en su tiempo, las autoridades municipales le encomendaron para el bien de Puebla…

Ame: tendrás tiempo de sobra para tu siguiente novela, que seguramente me encantará.

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