24 mayo 2019
El Popular

La vida en LEM

Escritores sin lectores en sus lenguas

Por Efrén CALLEJA MACEDO. / mayo . 16, 2019.

"Si pudiéramos coadyuvar a que nuestros pueblos puedan percibir con claridad la importancia que tiene la lengua materna en la formación del ser humano, en su identidad, en su toma de conciencia de la situación en que se vive, estaríamos cumpliendo nuestro papel de escritores indígenas,” asegura Javier Castellanos Martínez en Dxebeja binne. Un punto de vista crítico sobre lengua y literatura indígena (Editorial Piedra Bezoar, 2017). En torno a esta certeza, el escritor desglosa los contextos históricos, las políticas gubernamentales y las estructuras religiosas que han delimitado una realidad apabullante: “nosotros, los que nacimos en este país hablando un idioma diferente al español, no tenemos ese derecho o esa posibilidad de conocer la literatura escrita en nuestro idioma”.

Para establecer su corpus de estudio, en 2011 Castellanos Martínez recorrió las librerías de la ciudad de Oaxaca, “considerando que en el estado de Oaxaca la tercera parte de su población es indígena [y que] de los doce galardonados con el Premio Nacional de Literatura Indígena ‘Nezahualcóyotl’, seis son originarios de este estado”. Descubrió hay muchos estudios académicos, pero pocas obras de autores indígenas. Por ejemplo, en la librería del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, “la más acreditada”, sólo encuentra Cuentos y leyendas en idioma amusgo, del académico Fermín Tapia.

Después de recorrer las cinco librerías de la ciudad y añadir dos títulos de su biblioteca personal, Castellanos reúne doce libros: el compilado, cinco de narrativa y seis de poesía. A partir de este material construye su opinión sobre la literatura indígena en México, “sin la visión triunfalista disfrazada de optimismo, sin sentirme descendiente del paraíso perdido de los destinados místicos de la salvación del pueblo; escribo entre los ofendidos, indignado de que en pleno siglo XXI, pueblos de antigüedad milenarias apenas hoy estemos iniciando la escritura de nuestros idiomas, que hasta hoy estemos adquiriendo la posibilidad de hacer de nuestro idioma un elemento artístico que nos fortalezca, que nos dé una identidad propia”.

Lo que sigue es un diagnóstico doloroso y sombrío: la “incipiente literatura […] carece de lectores, ya que los indígenas no saben leer en su idioma, no tienen una escuela para aprender su idioma de manera lógica [;] por eso es que hoy la poesía o la literatura en general que escriben aquéllos que son parte de estos pueblos la empezamos a hacer desde el peldaño de una escalera que no conduce a nuestra casa, sino a la casa de otros; nuestra literatura no está destinada a nuestros pueblos, y no porque así lo queramos, sino que así está diseñado este país para nosotros”. Es decir, los escritores en lenguas indígenas escriben para sus lectores en español.

Tras analizar algunos de los poemas, el autor asevera: “La verdad es que si no fuera porque los libros están en formato bilingüe, nada nos diría que son poetas de pueblos derrotados, semicolonizados, despojados de sus recursos naturales, sin derecho a hacer uso de su idioma materno como lo hace un pueblo libre y soberano, y son de pueblos indígenas de México que todavía hablan su lengua originaria”. En cuanto a la prosa, destaca la ausencia de narrativas épicas indígenas y la presencia protagónica de la religión católica.

Para cambiar esta situación, Castellanos apela por escuelas, diccionarios, gramáticas, libros de texto y enseñanzas en lenguas indígenas, “pero estos materiales no deben repetir lo que ha hecho la lingüística confesional de los siglos pasados, que usaron la lengua para catequizar, no para humanizar; ni lo que ha hecho la lingüística de nuestros días, que sólo se dedica a describir lo que consideran algo digno de conocerse, sin importar la función que la lengua debe tener para sus hablantes. Aquí es donde está el trabajo del escritor indígena, el escritor de cualquier lengua es un experto en ella”.

De no hacerse esto, asegura Castellanos, “dentro de unos años toda esta llamada literatura contemporánea sólo será referencia para investigaciones, estudios, como hoy lo son aquellos escritos de la época colonial, porque hoy al igual que en esos tiempos no se está alfabetizando a los indígenas en sus lenguas. Basta cualquier imprevisto para que esta escritura deje de hacerse”.

En LEM creemos que la lectura de Dxebeja binne es imprescindible para darle sentido a la declaratoria de 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, la cual busca “sensibilizar a la opinión pública sobre los riesgos a los que se enfrentan estas lenguas y su valor como vehículos de la cultura, los sistemas de conocimiento y los modos de vida, [así como sobre la trascendencia de las lenguas] para que las comunidades de hablantes asuman su destino y participen en la vida económica, cultural y política de sus países”.  *Centro de producción de lecturas, escrituras y memorias

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