24 mayo 2019
El Popular

Picando piedra

Que quede claro

Por Camilo Estrada Luviano. / mayo . 15, 2019.

La 4T es, sobre todo, la lucha contra la corrupción y por la transparencia, pero esta lucha se puede llevar a cabo sola y únicamente en una esfera del gobierno, y no en todo el gobierno, porque éste, para empezar, consta de tres poderes: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, y solamente se renovaron dos —el Ejecutivo y el Legislativo—, porque el Judicial se renueva de otra manera y no por las elecciones directas.

Y dentro de los dos poderes que se renovaron, únicamente el Ejecutivo es unipersonal; el Legislativo es colegiado; es decir, consta de dos cámaras: los diputados y los senadores, y en éstas están representados todos los partidos políticos que cumplen los requisitos previamente establecidos en la ley, entre ellos el mayoritario —Morena—, porque éste fue el que obtuvo la mayoría de los votos en las urnas.

Es el haber obtenido mayoría absoluta en las elecciones por lo que el presidente de la República, el único que encabeza el Poder Ejecutivo, es AMLO, que llegó a ese poder por Morena, pero al ser el titular del poder, automáticamente pasa a ser el presidente de todos los mexicanos, y no sólo de los militantes del partido que lo llevó a la “silla presidencial”; y entre todos los mexicanos hay militantes de todos los partidos políticos existentes en el país.

Y después de las elecciones del 1 de julio de 2018, la arena política cambia. El Ejecutivo es encabezado por AMLO, porque fue a la batalla electoral con la principal promesa de sacar del gobierno a “la mafia en el poder”, acabar con el neoliberalismo que estaba destruyendo el país, poner fin a la corrupción rampante y hacer transparentes todas las acciones del gobierno nuevo.

Eso es la 4T nada más… pero nada menos. Cambió únicamente la arena política, pero no los políticos. Aunque se supone que éstos —los políticos— traducen lo que pasa en el seno de la sociedad, esto no se apega a la realidad, porque esa suposición se hace partiendo de que todos los ciudadanos actúan con plena libertad; es decir, actúan con albedrío propio. Y eso no es así, porque para eso se forman los partidos políticos, que ésos sí representan intereses de determinada clase social, pero Morena representa “los intereses de todo el pueblo”, no de una clase social determinada, porque en todo el pueblo pueden estar diferentes clases sociales.

Ésa es la explicación de que AMLO arrasara en la justa electoral: por él votaron no sólo los militantes de Morena, sino una inmensa mayoría de los electores que ordenó que se pusiera fin al saqueo de los bienes de la nación. Es decir, de todo lo que, se supone, es de todos y no sólo de una pequeña minoría rapaz de la sociedad que se había apoderado del gobierno.

En esta “inmensa mayoría” están tanto los que sí desean un cambio para bien de la sociedad, como aquellos que quieren un cambio, pero no para toda la sociedad, sino sólo un cambio de saqueadores: reemplazar a “la mafia en el poder” por otros, y a esto se le agrega que es imposible que la totalidad del aparato del nuevo gobierno pueda ser cambiado, porque para que siga “caminando”, son necesarios los que “lo hacían caminar”; es decir, esos mismos a los que hay que cambiar.

Ésta es la muy complicada situación y las dificultades que enfrenta la 4T, simplemente para que siga caminando el nuevo gobierno. Y los que afirman que sí están por el cambio y no actúan en consecuencia, al poner piedritas en el camino, están —digan lo que digan— del lado de los que saquearon y casi destruyeron el país: los neoliberales.

Los “revolucionarios” de internet tienen una cancha muy amplia para seguir medrando en nombre de la liberación de los oprimidos, pues al estar minando los esfuerzos que se están haciendo para lograr la 4T tranquilizarán su conciencia, pero están bateando para el equipo contrario.

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