24 mayo 2019
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La Tierra errante: más ficción que ciencia

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / mayo . 15, 2019.

Después de haber arrasado las taquillas en su país de origen, Netflix nos trae la gran producción china de ciencia ficción La tierra errante (The wandering earth / Liu Lang Di Qiu, Frant Gwo, 2019) basada en la exitosa novela corta del mismo nombre de la autoría de Liu Cixin, y es una curiosa e inverosímil historia épica con una impecable factura.

Dentro de algunas décadas el Sol comenzará a convertirse en un gigante rojo, lo que hará desaparecer a todo el sistema solar unos cien años después. De tal manera que un gobierno internacional organizado a partir de la ONU con apoyo de toda la comunidad científica, inicia un ambicioso plan para salvar a la humanidad y a la Tierra misma: llevar el planeta a otra galaxia, trayectoria tomará 2 mil 500 años. Para ello se han equipado diez mil motores de propulsión a lo largo del planeta y otros en el ecuador para detener la rotación. El astronauta chino Liu Peiqiang (Wu Jing) es parte de la tripulación internacional de la estación espacial que dirige la trayectoria del ahora planeta errante. Su hijo Liu Qi (Qu Chuxiao) se ha escapado de una de las ciudades subterráneas que han sido construidas para proteger a la humanidad del extremoso clima gélido que impera en la superficie terrestre, para emprender la aventura junto con su abuelo y su hermana para, al lado de otros personajes, salvar a la Tierra errante de su inminente choque con Júpiter.

Se trata de una superproducción llena de efectos y de escenarios de extraordinarios, esos que exige la ciencia ficción, para narrar una historia humana de apego a la familia y al futuro en la figura de los hijos; es la esperanza de continuar el legado y la continuidad no sólo de la especie, sino de la cultura. Sacrificio y memoria en la construcción de futuro a partir de un presente cuya coyuntura exige supervivencia antes que la construcción y reconstrucción de un mundo; sin embargo, Frant Gwo se centró más en las escenas de acción y las llevó al borde de la saturación para salirse de la ciencia ficción y, al entremezclarlo con un melodrama cursi, el efecto es poco efectivo. Con ello niega la base para la construcción épica que implica la ciencia ficción.

Los evidentes guiños a El vengador del futuro (Total recall, EU/México, 1990) de Paul Verhoeven, 2001: odisea del espacio ;(2001: A space odyssey, EU/RU, 1968) de Stanley Kubrick; y Gravedad (Gravity, RU/EU, 2013) de Alfonso Cuarón, nos muestran la influencia del cine occidental en Frant Gwo, más en la forma que en el contenido. Los personajes de La Tierra errante son muy débiles que, sin profundizar en ellos, no pueden desarrollar sus dimensiones a partir del exceso de escenas de acción.

El curioso y atrevido planteamiento que es trasladar a todo el planeta Tierra para salvar a la humanidad, con todo y las posibilidades científicas que ello implica, para hablar de la esperanza del ser para su existencia permanente ante el olvido que implica la extinción total, se reduce a una serie de sucesos de acción con personajes marioneta entrelazados por un melodrama mal armado. Eso sí, la factura y los efectos son muy destacables, lo que hace que esta cinta china se ubique al lado de las producciones hollywoodenses de alto calado. Y sin embargo, le hace falta ese Je ne sais pas para convertirse en una película memorable. Tal vez sea porque es más ficción que ciencia.

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