17 junio 2019
El Popular

Stalingrado

Odebrecht y los fifís

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / mayo . 12, 2019.

Odebrecht es la revelación íntima de cómo la corrupción e impunidad no nada más es exclusiva de gobiernos y políticos, también de empresarios. Tal es el caso del empresario brasileño Marcelo Odebrecht, presidente de la constructora brasileña (que lleva como nombre su apellido), quien fue condenado a 19 años y 4 meses de prisión por el pago de más de 30 millones de pesos en sobornos a funcionarios de Petrobras, a cambio de obtener contratos e influencia.

Retomando el caso, Odebrecht, bajo su perfil criminal, comprendió perfectamente la mente de quienes tienen apetito de lograr beneficios económicos personales valiéndose de la corrupción, por lo que además de tender una red corrupta en Brasil, brincó a otros países latinoamericanos, siendo diez, donde echó sus redes para que presidentes de la república, funcionarios, políticos y empresarios sean sus cómplices de fraudes y saqueo del patrimonio de cada nación.

El resultado de que, en Perú, la investigación sobre Odebrecht y sus implicaciones de corrupción e impunidad de cuatro presidentes de la República, finalmente alcanzó a Alan García, quien al verse acorralado y sin poder evadir sus actos ante la ley, prefirió suicidarse.

En México, entre los servidores públicos presuntamente envueltos en la trama destaca el nombre de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, a quien la Procuraduría General de la República (PGR, ahora Fiscalía) investiga por supuestamente recibir 10 millones de dólares en sobornos. Sobre Lozoya, no es necesariamente el único personaje involucrado, porque otros rostros de “la alta política en México”, como Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio, exsecretario de Gobernación, estuvieron ligados a esta trama de corrupción de Odebrecht.

El punto crítico está en las “claves” de la impunidad en México, y ésa fue la existencia de personajes que “maniobraron” para que las pesquisas no avanzaran, gracias a un sistema de complicidades.

Claro está que con Peña Nieto no se inicia el acto de corrupción, siendo que, con Felipe Calderón como jefe del Ejecutivo, los beneficios que se asignaron directamente a Odebrecht fueron multimillonarios, y poco se ha observado ese punto.

Calderón aparece mencionado en los expedientes que se siguen en Brasil como un presidente interesado en que Odebrecht concretara un proyecto de inversión muy ventajoso para ellos.

Este proyecto, llamado Etileno XXI y llevado a cabo en Veracruz, dio a la empresa “concesiones ventajosas”, con beneficios que se negociaron a un largo plazo de 20 años y que representa para la brasileña “ingresos anuales por 2 mil 500 millones de dólares”.

Sería cuestión de revisar el papel que tuvo Jesús Reyes Heroles ante el Consejo de Administración durante el sexenio de Calderón.

Gobiernos y los grandes empresarios corruptos que entregaron bancos, Ferronales, Teléfonos de México, carreteras, 50 por ciento de la generación de la energía eléctrica, autopistas, aeropuertos, petroquímica secundaria, televisión, explotación de minas, fundidoras, producción de fertilizantes, las cerveceras, las tequileras, los centros comerciales del país, y lo más grave: el mercado interno del país; con la mentira repetida de “atraer inversión extranjera para crear empleos y mejorar salarios”; cuando eso no ha sucedido y se ha polarizado el desarrollo con la creación de 55 millones de pobres y 55 supermillonarios en dólares cotizados.

Los únicos empleos remunerativos los han obtenido los privatizadores: Ernesto Zedillo en los Ferrocarriles de San Luis Misuri, EU; Felipe Calderón en la Universidad de Harvard, EU; Carlos Salinas, empresario itinerante en Irlanda; Georgina Kessel, accionista de Iberdrola en España; Adrián Lajous, socio de Schlumberger, empresa de EU; Pedro Hass, gerente de una gasera en Texas; José Ángel Gurría, en la OCDE; Suárez Coppel, ejecutivo en EU; Pedro Aspe, ejecutivo y accionista de empresas aéreas; Luis Téllez en la Bolsa Mexicana de Valores; Francisco Gil Díaz, gerente de una telefónica española; Enrique Peña y Emilio Lozoya, la dirección general de Pemex...

Cínicos entreguistas de los recursos nacionales, a extranjeros de los que ahora son mensajeros. Y el 40 por ciento de los técnicos y profesionistas egresados de nuestras universidades, el Politécnico y los tecnológicos no encuentran empleo.

Las delaciones que apuntan a que Emilio Lozoya recibió 10.5 millones de dólares en sobornos en México para favorecer con contratos a la constructora brasileña, por lo que “Odebrecht puede ser el caso inicial para la aplicación del Sistema Nacional Anticorrupción”.

Santiago Nieto, jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda (UIF) y Crédito Público, dijo que era “vergonzoso” lo poco que se ha hecho en el caso de sobornos ligados a la empresa brasileña Odebrecht, que admitió haber pagado a autoridades para asegurar contratos de obras públicas en el país.

La respuesta a las demandas sociales contra gobiernos corruptos la dio el titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, quien externó que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) y el Ministerio Público Federal estuvieron involucrados en un modelo de procuración del poder en que se encubrieron multitud de delitos, entre ellos Odebrecht.

Es momento en que se aplique la justicia sin más, por el bien de la nación; donde no se ejerza la impunidad ante los saqueadores, quienes empobrecieron al pueblo y al país.

El temor de una casta divina, de que se le ajusten cuentas, de que salga a la luz su hambre de poder, de cómo han humillado a un pueblo, los obligó a actuar y manifestarse este 5 de Mayo en varias ciudades del país, cuestionando y evidenciando al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ocultando que el origen del problema son ellos, los fifís: son cómplices. Agreguemos que solamente marchó “gente bonita”; ¿y los orquestadores del acto? Escondidos en sus catacumbas.

 

*Analista político y de prospectiva social

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

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