19 mayo 2019
El Popular

La Moviola

El complot mongol: sin malicia

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / abril . 24, 2019.

Realizar un thriller implícito en un film noir requiere de malicia, y es precisamente la que está ausente en El complot mongol (México, 2019) de Sebastián del Amo. Con las actuaciones de Damián Alcázar, Bárbara Mori, Eugenio Derbez y Javier López Chabelo esta cinta se basa en la novela homónima de Rafael Bernal publicada en 1969 y manifiesta la escasa capacidad de su director para desarrollar historias negras de intriga internacional con policías, detectives y espías, tan propias de la guerra fría.

Ubicado a principios de la década de los sesenta, Filiberto (Damián Alcázar) es un policía judicial —y un matón por lo mismo— a quien le designan la investigación del posible asesinato del presidente de los EU en su visita a territorio mexicano por agentes de la China comunista apostados en el barrio chino de la ciudad de México. En medio de esta indagación Filiberto asila a Martita Fong (Bárbara Mori) una china que huye de la explotación de su protector, logrando por fin el amor soñado. Tanto un agente del FBI como de la KGB se unen a Filiberto para desarticular los planes para el magnicidio hasta llegar a las entrañas de la ciudad como de la política mexicana.

La intriga es una característica del género literario como la novela negra o policíaca, de la que Bernal fue uno de los principales exponentes mexicanos. Llevado al cine, la intriga se deriva en el suspense y en el misterio que podemos experimentar en el thriller y en film noir y requiere de un manejo fino de la narrativa comenzando por un guión bien construido. Y es aquí donde radica la principal falla de Sebastián del Amo, pues parece que le dio más importancia al sarcasmo y a la comicidad de la dimensión tragicómica del personaje central antes de narrar un complot para descubrir la verdad.

El personaje de Filiberto García fue construido bajo el estereotipo del antihéroe, tan clásico del género y que en el cine Humphrey Bogart llevara a su máxima expresión en El halcón maltés (The Maltese Falcon, John Houston, EU, 1941) pero que en estos tiempos el personaje requiere de una refrescante actualización. Detective, mayor de edad, maliciosamente experimentado, aparentemente sin empatía con nadie, solitario, con algún vicio, perdidamente enamorado de una mujer víctima, muy inteligente, fracasado social y económicamente, conocido en los bajos mundos y vestido con gabardina y sombrero son características del cliché de este personaje que Del Amo repite sin variación alguna y trabajadas correctamente por Damián Alcázar, tan correctamente que no hay nada relevante que destacar.

La femme fatale, el personaje complementario del antihéroe que representa sus motivaciones está mejor desarrollado, y en este caso por Bárbara Mori, pues el guión de Del Amo no exploró más allá de lo creado por Bernal. Sin embargo Mori otorga esa misteriosa y atractiva inocencia de la mujer víctima que seduce para hacer visible la vulnerabilidad del aparentemente indoblegable antihéroe. Más allá de la bien lograda caracterización, la actuación de Mori crea un personaje que se impone en la pantalla por encima del trabajo de Alcázar y del propio Del Amo, lo que revela la gran capacidad histriónica de la actriz.

Sin embargo, la intriga internacional debido a la guerra fría como escenario para la intriga nacional, y que podría tener una lectura en la actual tensión de la política mexicana, queda sólo como pretexto para mostrar el detalle en la reconstrucción del México de los sesenta y de la fascinación de Sebastián del Amo por la época de oro del cine mexicano y que repite en esta película, carece de reflexión acerca del pensamiento que construyó ese tiempo. El pasado es sólo un pretexto para mostrar cierto oficio a partir de una nostalgia engañosa, pero no para reflexionar el presente.

Buena factura para un producto vacío, una buena historia mal adaptada, abuso de primeros planos, diálogos extradiégeticos que rompen caprichosamente la cuarta pared, un gran género destrozado por otro sin sentido alguno, buen reparto desaprovechado… más que un complot internacional parece un complot en contra del buen cine. Sin malicia no hay film noir. Sin malicia no hay complot que valga.          

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