22 mayo 2019
El Popular

Picando piedra

Los extremos se juntan

Por Camilo Estrada Luviano. / abril . 17, 2019.

No somos los mismos: estamos en el posneliberalismo, esto es el neoporfirismo, etcétera; son frases frecuentes que se usan cuando hablamos de la 4T, y todo esto se empieza a traducir en hechos, o por lo menos en intenciones, porque las cosas están cambiando. Pero este cambio no es fácil de hacer, porque es difícil mover al elefante que es el aparato burocrático existente en el gobierno, y esto es agravado por el así llamado “factor humano”.

El “factor humano” es la forma como en ocasiones les dicen a las personas que hacen algo y que en ciertos ámbitos es usado frecuentemente, reduciendo al individuo a una cosa o a una posibilidad, lo cual significa que el actuar de los individuos depende de “otros factores”; pero estos otros factores también son seres humanos. Esto lleva a la dilución de la responsabilidad individual, y a partir de esto se puede hablar de que todo depende de “los factores” que ya no son personas, individuos de carne y hueso, sino…

El hablar de “factores” fue y es muy preciado por los tecnócratas, porque así se evita hablar de política, que es una actividad en donde el ser humano no es una cosa, sino una persona; y éstas se agrupan forzosamente en clases sociales, las cuales siempre están en constante lucha entre sí, lucha que no siempre es antagónica, sino que incluso en ocasiones se da incluso como la alianza de unas contra otras.

Quiérase o no, las clases sociales existen. Lo importante es tener bien claro que la sociedad se divide en clases sociales no por meras cosas superficiales o frívolas, sino por el papel que los seres humanos juegan en el proceso productivo y no en el distributivo, porque éste obligadamente es posterior a aquél. Por eso es primordial centrarse en la producción, y ésta en nuestro país es capitalista, y como tal las dos clases fundamentales existentes son los trabajadores, los creadores de nueva riqueza, y los que se apropian de ella sin haberla producido. Y entre estos dos polos encontramos una gran variedad de grupos sociales, que son producto de nuestro devenir y frecuentemente le llaman pueblo.

Al hablar de “factores” se borran las diferencias de clase, y entonces todos se pueden colocar en cualquier clase social, y como estas dos clases fundamentales del modo de producción capitalista nunca las encontramos en estado aséptico, sino que, como en toda sociedad, los grupos sociales se imbrican unos con otros, se habla de pueblo y en este concepto se engloba a todos, borrando así el papel o relación que se tiene hacia los medios de producción, desapareciendo con éste las diferencias entre los que son propietarios de ellos y lo que no lo son.

Y como nos referimos a la producción, entonces todo mundo es trabajador, porque trabaja --en lo que sea, pero trabaja--, y así todos debemos participar activamente en elevar la producción y, ¡por supuesto!, elevar la productividad, ocultando así que precisamente sólo unos pocos son los que se apropian de trabajo nuevo y en lugar de esto solamente encontramos ganancias bien habidas… y si no lo son, podemos apelar a la lucha contra la corrupción.

Ésta es la lógica del capitalismo; por eso no hablar de la lucha de clases abre la puerta a toda una laya de vividores que a nombre de la 4T “luchan por el pueblo”, llevando sólo agua a su molino y esto les sirve muy bien como pretexto para no hacer nada.

Y los más pudorosos vociferan airadamente contra AMLO, como si el causante de todo fuera él y no el capitalismo, y con sus armas en ristre se suman al ejército de los que desean que todo siga como estaba. Los extremos se juntan.

caesluvi@gmail.com

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