17 julio 2019
El Popular

La Brecha

Los problemas

Por Eduardo GÓMEZ GÓMEZ. / abril . 15, 2019.

¿Te ha ocurrido que alguien no “se da cuenta” de lo que tú “le pediste”? Estoy seguro de que a la mayoría nos ha ocurrido una situación así.

De hecho, es probable que tú mismo hayas estado en alguna conversación en la que no entendías lo que la otra persona decía, en una forma parecida al hecho de que no te entendían lo que decías. Y solamente se repetía lo que se decía como si fuera muy muy muy evidente. Por ejemplo:

—¡Me lo pasas! —le decías a Luis.

—¿El celular? —te respondía Luis.

?No, ¡caramba! ¡Eso! —insistía.

—¡Ah, el cable! —le decías a Luis.

—¡Caray! El cable no, ¡eso! —te decía Luis.

Y “eso” era muy evidente para ti, pero también era muy nebuloso para Luis. Desde luego, tú tenías muy claro lo que querías; sin embargo, no estabas en condición de poder expresarlo con precisión para que Luis tuviera tu misma claridad, ¿cierto?

Por el otro lado, Luis buscaba “adivinar” aquello a lo que te referías, e iba fracasando una y otra vez. Tal vez puedas recordar cómo este hipotético Luis (a quien puedes reemplazar por aquella persona con la que ocurrió un incidente parecido) no se daba cuenta de lo que tú te habías dado cuenta.

También es posible ver esto a la inversa, y es probable que también tengas experiencias de este tipo.

Pongamos como ejemplo a dos hermanas, en una conversación típicamente doméstica. Resulta que a Pamela le regalaron un perro, y lo lleva a la casa convencida de que su hermana Teresa estará feliz de tener una mascota en casa, pues Pamela piensa que a Teresa le gustan los perros.

Al ver Teresa el perro se desconcierta, y le pregunta a Pamela al respecto, por lo que Pamela responde:

—Me ofrecieron un perro y pensé que tú querías uno y lo traje.

—Pero, yo no quiero un perro —responde Teresa.

—¿En serio? Pensé que te gustaban los perros; de hecho, lo traje por ti —dice Pamela.

—Sí me gustan los perros, pero no significa que quiera tener uno…

Y esta conversación puede extenderse indefinidamente. La base es que una persona piensa que la otra persona piensa tal cosa sobre X, y actúa como si “su pensamiento” fuera “el pensamiento real” de esa otra persona, sin atender, considerar o consultar al respecto el pensamiento real de la otra persona, ¿te hace sentido?, ¿has experimentado frecuentemente algo así?

El que dos personas obtengan la misma comprensión sobre algo es un reto recurrente para cualquier interacción humana. ¿Cuántas veces te has encontrado en medio de un malentendido?, ¿y cuántas de esas veces ese malentendido es una “simpleza”?

“Pensé que te referías a esto y no a aquello.” O más aún: “Si no te referías a esto, ¿entonces a qué te referías?”, son frases que constantemente se presentan en cualquier ámbito de las relaciones humanas.

Aunque la realidad es una misma, cada uno la percibe de manera subjetiva; es decir, atendiendo a su “punto de vista”, su experiencia, sus intereses y hasta sus expectativas, y en este sentido es posible que exista una brecha entre lo que es real y lo que una persona percibe sobre esa realidad.

Es necesario insistir en que esto repercute en cualquier ámbito de la vida de una persona: en su actuación individual, en su interacción con otras personas, en los acuerdos que logra o no logra con otros y en su participación social.

El que logres o no precisar algo que necesitas; o el que la persona que te lo proveerá capte o no a qué te refieres, incide directamente sobre la relación que ambos tienen y sobre su evolución, desarrollo y la posibilidad de éxito, ¿cierto? De hecho, tú puedes darte cuenta que en cada ocasión que exista una diferencia en la comprensión de un “acuerdo”, existirá un problema, y ésa es la anatomía de un problema humano, la diferencia de expectativas en relación con un tema dado.

Al respecto, es necesaria la disposición para escuchar y atender lo que la otra persona expone, confirmando lo que nos dice, y permitirle escucharnos y que nos confirme lo que le decimos. ¿Te hace sentido? En otro momento abundaremos al respecto…

 

eduardo.gomez@cleverspot.com.mx

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