20 julio 2019
El Popular

La Moviola

Dumbo: raquítico infantilismo

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / abril . 03, 2019.

Sorprende que a estas alturas aún haya quien considere a Tim Burton un gran director. Y una prueba de ello es Dumbo (Estados Unidos, 2019) su remake al clásico de Disney en donde Burton no aporta absolutamente nada relevante, más que un lamentable y raquítico infantilismo.

Prácticamente adaptada íntegramente de la versión de 1941 hecha por Disney en dibujos animados, más que del relato homónimo de Helen Aberson y Harold Pearl, Burton nos presenta la historia de la cría elefante de enormes orejas nacido en un pequeño circo tradicional. Max Medici, el dueño de este circo (Danny DeVito), encierra y vende a la madre de Dumbo, pues al defender a su cría destruye la carpa recrudeciendo la crisis económica del circo. Sin embargo los hijos de Holt Farrier (Colin Farrell), la antigua estrella de ese circo, descubren que el pequeño elefante puede volar, lo que les lleva a la fama y al interés de V.A. Vandevere (Michael Keaton), el millonario empresario de parques de atracciones que integra a su negocio a todo el circo y especialmente a Dumbo como su activo más importante. Sin embargo las cosas no salen como se prometió, pues la ambición del empresario desata situaciones que ponen en peligro la integridad de Dumbo y de sus amigos.

Con la oscuridad como su sello de marca, pero no como una verdadera apuesta estética, Tim Burton sigue complaciendo a sus irreflexivos seguidores con historias infantiles que prolongan ese infantilismo que le caracteriza a él y a sus propios fanáticos. Sus películas distan mucho de ser metáforas, condición sine qua non para todo buen cine; es decir, proponer posibles lecturas detrás de lo evidente. Sin embargo, Dumbo no tiene ese atributo más que una forzada premisa en relación con la libertad de los animales y el trato cruel que reciben cuando se les domestica para el beneficio económico del hombre, que tal es el caso del uso de los animales en los circos. Pero es, repetimos, una premisa muy forzada y sin franqueza.

En el trabajo de Burton nunca se ha revelado al sujeto Burton, cuestión propia del fenómeno del arte, y por lo mismo el cine de este señor dista muchísimo de considerarse arte. Sin embargo se ha convertido en director de culto, pues al dar un pequeño giro a personajes e historias infantiles parecería que está proponiendo una nueva lectura a tales que permitan una reflexión. Este giro es oscurecer la imagen en clara referencia a la estética del arte gótico. Sin embargo, este giro es la trampa de la imagen comercial que la mercadotecnia ha impuesto como estrategia para una construcción de una supuesta identidad, pero lo que ha logrado esta tendencia es disfrazar con un empaque y no construir verdaderamente identidad. Y es precisamente Tim Burton un maquilador cuyo empaque es el disfraz de artista.

Dumbo es una película mediocre, como todo el cine de Burton que, como el resto del trabajo de este niñote, no recibirá ningún premio ni reconocimiento importante. Burton nunca ha ganado siquiera un Óscar. Una cosa es conservar el espíritu humano que todos los niños poseen, y otra es tener una mente de niño. Un infantilismo que alucina con volar como Dumbo para ser libre. La libertad se construye con los otros desde la imaginación propia del ser humano; desde el espíritu humano, no desde una mente infantilizada. Dumbo es raquítico infantilis.

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