17 julio 2019
El Popular

La Moviola

Las niñas bien: la pobreza de sólo tener dinero

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / marzo . 27, 2019.

“Era tan pobre, que no tenía más que dinero,” reza la frase de Joaquín Sabina en su canción dedicada a Christina Onassis y que podría ser la premisa de Las niñas bien (México, 2018). El segundo largometraje de Alejandra Márquez Abellaque ha recibido ya tres premios internacionales, con la participación de Ilse Salas, Flavio Medina y Cassandra Ciangherotti.

Basada en los personajes de Guadalupe Loaeza, Márquez nos presenta la historia de Sofía (una convincente Ilse Salas) que, ubicada a finales del sexenio de José López Portillo, es una señora de las Lomas y ante la crisis económica provocada por este Presidente, su mundo se viene abajo. Su esposo Fernando (Flavio Medina) como heredero acostumbrado a no trabajar debe ahora tomar las riendas de su empresa y termina por hundirla. Fue la crisis lopezportillista que arrojó a la quiebra a muchos empresarios, incluso a la muerte. Sin embargo Sofía trata de mantener las apariencias ante sus amigas, especialmente con Alejandra (espléndida Cassandra Ciangherotti) así como ante la nueva rica, a quien critica por “naca”, pero la necesita por su dinero.

El mal manejo económico de López Portillo terminó con el mundo del empresario tradicional que tuvo sus glorias a partir del sexenio alemanista y de sus esposas cuya actitud aristocrática también se vino abajo. Fue el final del capitalismo tradicional para abrir paso al capitalismo neoliberal del manejo del mercado de valores, con sus nuevos ricos. Sin embargo, Las niñas bien, esas esposas, se niegan aún a ceder su reino a las nuevas ricas.

Una deliciosa comedia, ligera en su tono pero profunda en su crítica, que con una excelente factura presenta esos personajes creados por Guadalupe Loaeza, la gran observadora de esta “especie” en extinción que son las niñas bien. A partir de estos personajes, Alejandra Márquez Abella ha escrito un guión sólido y bien investigado para recrear una época desde la intimidad de estas familias de Las Lomas, sus demonios, sus aversiones y su vida intrascendente basada solamente en el dinero. Una vida tan pobre que solamente tiene dinero.

Destaca el trabajo fotográfico de Dariela Ludlow, que con mucha fineza creó cuadros estéticos y expresivos que sustentan la narrativa de Márquez, además del trabajo de corrección de color de Øyvind Stiauren y de la dirección de arte de Claudio Ramírez Castelli, trabajos que otorgan a esta película una apuesta estética diferente a la que nos ha acostumbrado el cine mexicano. Con ello, la interpretación crítica del frívolo mundo de las niñas bien tiene una perspectiva fresca y actual sin por ello ser ligera.

El guion también desarrolla, sin ser explícito, los antecedentes al neoliberalismo iniciado por Miguel de la Madrid y consolidado por Carlos Salinas que recuperó de la desgracia a este mundo pero lo transformó al incluir a esos nuevos ricos que son los ahora grandes empresarios. Es la cotidianidad que crea la política económica, que a su vez produce la percepción y construcción de mundo. El fin del gobierno de José López Portillo significó el fin de una tradición. La tradición y lo exclusivo propio del mundo “bien”, ese de soberbios aires aristocráticos, cedió terreno al mundo construido a partir de una estética mediatizada y de masas, de la estética del plástico.

Los sueños de Sofía de tener una relación con Julio Iglesias y de codearse con la realeza española se redujeron a cuidar de su esposo inútil y borracho, así como a bañarse a cubetadas… como lo hacen los pobres. Ser una niña bien pero quebrada revela su pobreza. La pobreza de vivir en la apariencia. La pobreza de no ser, sino tener. La pobreza de sólo tener dinero.

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