16 junio 2019
El Popular

La corte de los milagros

Claudia Rivera busca quitarle la concesión del Soapap a Agua de Puebla

Por Rodolfo RUIZ. / marzo . 25, 2019.

Poco a poco algunos regidores y funcionarios del gobierno del estado han ido descubriendo qué hay detrás de la intentona de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, para hacerse del control de Consejo Directivo del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Puebla (Soapap).

Su objetivo, hay que decirlo con toda claridad, no es la municipalización del Soapap, como ha pretendido hacerlo creer, sino sustituir a la concesionaria Agua de Puebla, por otra empresa con la que ha mantenido vínculos desde hace por lo menos dos meses: Aqualia.

Aqualia es la primera compañía privada de gestión integral de agua en España, la tercera en Europa y la sexta del mundo, según el último ranking de la publicación especializada Global WaterIntelligence. Atiende a 22.5 millones de usuarios y presta servicio en 1 mil 100 municipios de 22 países, entre ellos España, Italia, Portugal, Polonia, Rumanía, Serbia, México, Ecuador, Chile, Uruguay, Panamá y Colombia, así como Argelia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Túnez y Omán.

Claudia Rivera entró en contacto con esta firma europea por recomendación de Homero Encarnación Landa Vera, subdirector general de Agua Potable, Drenaje y Saneamiento de Conagua, quien a su vez los canalizó con Sergio Ávila Ceceña, consultor de Aqualia en México y titular de la Comisión Estatal del Agua de Sonora.

Sergio Ávila y la firma Ayessa, empresa española de ingeniería hidráulica, de la que es director de Finanzas en Latinoamérica, Jorge Gómez Haro, quien fue director de Finanzas del Soapap hasta diciembre de 2013, son quienes han convencido a la alcaldesa de pugnar por la municipalización del Soapap y de impulsar la reforma a los artículos 7 y 8 del decreto de creación del organismo para que sea ella y no el gobernador del estado quien presida su Consejo Directivo y designe a la mayoría de sus once consejeros.

¿Con qué objetivo?

El propósito no es difícil de adivinar: deshacerse de Agua de Puebla y/o Concesiones Integrales, para posteriormente entregar los servicios del Soapap a Aqualia, atrás de la cual se encuentra el magnate mexicano Carlos Slim Helú.

Hasta dónde se sabe los directivos de Aqualia le han dicho a la presidenta municipal de Puebla que tiene que tomar el control del Soapap, aun a costa de que Banobras pretenda cobrarle el crédito de 1,500 millones adquirido por el organismo. Le han ofrecido respaldarla con ese préstamo y otras obligaciones, siempre que posteriormente les adjudique esa concesión.

Por supuesto que tanta bondad no es gratuita, ni desinteresada.

Aqualia sabe que los servicios de agua son un gran negocio, y que la concesión que hoy tiene Agua de Puebla representaría para ellos su incursión en las grandes ligas en México.

En ese contexto, la presidenta municipal Claudia Rivera tendría que ser más honesta con sus regidores y con los ciudadanos que gobierna, informando a unos y otros sus verdaderas intenciones.

Si ella cree que a Puebla le iría mejor con Aqualia y Carlos Slim que con Agua de Puebla y Carlos Hank González debe explicar por qué, si ella cree que los usuarios pagaríamos menos y obtendríamos un mejor servicio con una nueva empresa concesionaria que con la actual, también necesitamos saber por qué.

Lo peor que podría ocurrir es que Agua de Puebla decidiera hoy retirarse, sin cumplir con las inversiones por 1,800 millones de pesos que ofreció en obras y proyectos de infraestructura hidráulica en 2019 y 2020, pero además reclamando una indemnización multimillonaria.

Y digo lo peor porque en sus primeros cinco años de operación Agua de Puebla no sólo ya recuperó su inversión por la concesión del Soapap, sino porque hasta el momento sólo ha invertido 1,200 millones de los 4,000 millones que ofreció en sus primeros siete años como empresa concesionaria.

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