19 abril 2019
El Popular

La Moviola

Entre la razón y la locura: ni uno ni lo otro

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / marzo . 20, 2019.

La amistad crea un lazo difícil de romper a pesar de situaciones y mentes diferentes. Este lazo es reconocido por la fenomenología como intersubjetividad y el largometraje Entre la razón y la locura (The professor and the madman, EU/Irlanda, 2019) intentó vana y frívolamente revelar  este tema. Con las desperdiciadas actuaciones de Mel Gibson y Sean Penn, el director de origen iraní Farhad Safinia echó por la borda su ópera prima con un melodrama con inconexos tintes de seriedad narrativa, tomando como pretexto la gran empresa que implicó la creación del Oxford english dictionary.

Basado en la novela The surgeon of crowthorne de Simon Wichester, que narra los hechos reales ubicados en la Inglaterra de finales del siglo XIX, de la creación de uno de los diccionarios más importantes de la lengua in-glesa, Safinia lleva a la pantalla a los protagonistas de esta empresa. El lexicógrafo autodidacta James Murray (Mel Gibson) es seleccio-nado por la Universidad de Oxford como el editor responsable del proyecto en la creación del primer diccionario que reúna todas las pala-bras inglesas, su significado, origen y desarrollo a lo largo de la historia. Empresa que tomó 70 años y que para Murray significó su proyecto de vida. Para ello solicita la participación de miles de voluntarios para revisar textos y crear fichas de cada palabra. Uno de esos voluntarios contribuyó de manera significativa y definitiva; sin embargo su situación creó desprestigio para el proyecto de Murray, poniendo en vilo esta labor. Se trató del militar cirujano norteamericano William Chester Minor (Sean Penn), quien preso en un hospital psiquiátrico por un asesinato se llena de libros para contribuir con el diccionario. A pesar de las notables diferen-cias sociales y judiciales, Murray y Minor establecen una relación epistolar por años antes de conocerse y entablar una entrañable pero ex-traña amistad.

La creación del Oxford english dictionary es en realidad un pretexto para desa-rrollar una irregular historia que no termina de concretarse al carecer de fuerza narrativa a partir de una premisa confusa, así como poca claridad en el género cinematográfico. La adaptación a cargo de John Boorman, Todd Komarnicki y el mismo Farhad Safinia termina en un guión carente de un arco narrativo que permita el desarrollo y revelación de los personajes y sus motivaciones. Ello hace que, por un lado, impida un trabajo decoroso de los actores, especialmente de Sean Penn; y por otro lado, la falta de profundidad en los personajes deja la narrativa en un superficial nivel melodramático, ese que tanto vemos en la telenovela mexicana.

Sorprende esta superficialidad si tomamos en cuenta que a Mel Gibson le tomó 20 años el proceso para producir esta película, desde la adquisición de los derechos de la novela para su adaptación cinematográfica hasta su  exhibición. Por lo menos la mitad de ese tiempo debió tomarse para su adaptación.

Sorprende también que, aunque se trata del primer largometraje de Farhad Safinia como director, tiene experiencia en el mundo del cine como guionista, pues él escribió Apocalypto (Mel Gibson, EU, 2006) y que ello le valió el apoyo del propio Gibson para dejarle las riendas del proyecto en su lugar, pero lamentablemente Safinia no estuvo a la altura.

Así, lo que pudo ser una gran película sobre las dimensiones de la amistad fuera de los determinismos sociales, con grandes interpretaciones que nos llevaran a reflexionar sobre la importancia de la intersubjetividad en la construcción del sentido de vida y de la trascendencia con el maravilloso paralelismo de las palabras que determinan la existencia de una persona y de una cultura reunidas en un diccionario, terminó en un penoso melodrama sin razón y nada de locura... ni lo uno, ni lo otro.

Te puede interesar