19 junio 2019
El Popular

Stalingrado

Crisis política I

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / marzo . 16, 2019.

La crisis política en México es recurrente desde 1919 con el almazanismo y el henriquismo a los ochenta, donde la pugna por el poder, conllevaba a la imposición de grupos con afinidades e intereses comunes. Sin embargo, con el salinismo, se recrudece y profundiza dicha crisis, porque desampara todo perfil ideológico y doctrinario a las instituciones partidistas, bajo el neoliberalismo tecnocrático, cuyos integrantes se asumen con el concepto hipócrita de “pragmáticos”, que no es otra cosa que el despojo de identidad por un individualismo.

El concepto crisis política, está referido a las crisis ocurridas en el seno del grupo dominante en la esfera del Estado, es decir en la del poder político por excelencia. Cuando las crisis políticas se manifiestan en otras esferas suele hablarse más bien de crisis en la dirección de un partido, de un sindicato, de una asociación, etcétera. Así, una crisis política es expresión del poder político cuando otras fuerzas ponen en contradicción e incluso en riesgo de modificación fundamental las formas o los modos de dominación (que incluyen la dominación económica y la ideológica, como lo es el salinismo), o a la dinámica de las formas de dominación que el Estado ejerce para mantener el statu quo, que es su principal y genérico objetivo en el neoliberalismo hambriento.

El tipo de Estado, o la forma de Estado en una sociedad y en un periodo dado, es un factor determinante que caracteriza, a su vez, el tipo de crisis política que pueda presentarse. En otros términos, el concepto crisis política no puede apreciarse en abstracto, sino sólo referido a una condición social, económica y política específica, como lo es con el salinismo a la fecha, máxime en Puebla.

Nicos Poulantzas* en su definición de estado en cuanto a su concepto de crisis política: en que no necesariamente es consecuencia de una crisis económica, y mucho menos de manera unívoca; y en segundo lugar, en que, aunque una crisis política pueda comprender una crisis del Estado, no se reduce a ésta sino que “consiste, principalmente, en modificaciones sustanciales de las relaciones de fuerza de la lucha de clases, modificaciones que determinan por sí mismas, de manera específica, los elementos propios de crisis de los aparatos de Estado”, siempre y cuando por “aparatos de Estado” no estemos entendiendo que configuran un régimen político hacia una derivación del capital (para países desarrollados) o una derivación de la economía mundial constituida (como en un país subdesarrollado como México).

De este modo, mientras el régimen político mexicano, forma de Estado, se resolvían o se intentaban resolver las principales diferencias de la sociedad en su conjunto, las crisis políticas estuvieron asociadas a los cambios de personas en el gobierno de la República. Siendo una lucha por el poder político desde la misma esfera del aparato estatal, en que cada persona o grupo representaba el proyecto de lo que habría de ser el país después de la revolución, hasta los ochenta. Era una época de excepción en la que las clases sociales fundamentalmente eran débiles y en las que, por lo tanto, el régimen político tendía a asumir una independencia relativa respecto a ellas cuya manifestación o expresión en la esfera política no tenía relación con la pertenencia clasista. Entonces, cada vez que se aproximaba una sucesión presidencial, en las que las elecciones, mucho más que ahora, solo eran aparentes, se presentaba una crisis política. Plutarco Elías Calles y el salinismo, junto con los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, son, francamente contrarrevolucionarios, sobre todo Salinas, quien quiso ser impuesto como un intento último y desesperado de continuar en el poder, a través de cada mandato. Caso similar ocurre con Rafael Moreno Valle: el Maximato es u viva expresión.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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