23 marzo 2019
El Popular

De frente y de perfil

Espías sin consistencia

Por Ramón ZURITA SAHAGÚN. / marzo . 10, 2019.

Con la develación de los expedientes secretos del CISEN, la DFS, Investigaciones Políticas de la secretaría de Gobernación y demás instancias de espionajes de los distintos gobiernos federales, emanados del PRI, principalmente y del PAN (doce años), se encuentran por qué los problemas encontraban desprevenidos a las autoridades.

Recuerdo en mis inicios en el periodismo como los agentes encubiertos del gobierno se nos acercaban a los reporteros para preguntarles lo que había acontecido en una conferencia de prensa, pues requería de notificarlo a sus jefes, pues de no hacerlo serían sancionados.

Esos agentes gubernamentales eran fácilmente identificables y, algunos, hasta tenían nexos con los periodistas de más larga trayectoria, los que, incluso, les hacían partícipes de noticias falsas.

Se dijo siempre que los famosos “pájaros en el alambre” o escuchas telefónicos, tenían suficiente material para actuar en contra de los disidentes e incluso de los leales al gobierno en turno. El material era sumamente candente y explosivo, se aseguraba.

Las historias corrían de boca en boca y muchos insistían en haber escuchado las grabaciones con las voces de altos funcionarios lamentándose e incluso de un Presidente de la República que se quejaba de detentar el poder, ante su madre y hermanas.

Esas versiones y las de intrigas, información privilegiada y otras más contribuían para hacer más fascinante el mundo del periodismo.

Otras historias referían como algunos periodistas que salían de su entorno e iniciaban alguna ofensiva o detonaban revelaciones en contra de alguno de los poderosos funcionarios cercanos a ese círculo del poder, recibían sobres con grabaciones y fotografías de hechos poco conocidos de sus biografías o que pondrían en riesgo hasta su círculo familiar.

Se consideraba que en el momento de liberar los archivos secretos de los espías y escuchas del gobierno, se produciría una bomba tan grande como las de Hiroshima y Nagasaki, además de juicios más terribles que los del Tribunal Revolucionario Francés o el de Nuremberg y se desmitificaría a personajes del pasado reciente.

Todo ese entorno de misterio de historias plagadas de romanticismo y persecución por parte de los órganos de gobierno parece desmoronarse ante la poca consistencia de lo hasta ahora publicado, sobre los expedientes de personajes como el propio Presidente Andrés Manuel López Obrador, Silvia Pinal. Juan Gabriel (Alberto Aguilera), Javier López (Chabelo) y otros más.

Si toda la información de los espiados es similar a la hasta ahora  revelada, se mostrará la poca eficacia de esas oficinas y de sus operadores, sin importar si se trata de Javier García Paniagua, Fernando Gutiérrez Barrios, Jorge Tello Peón, Miguel Nazar u otros de aquellos nefastos individuos que se convirtieron en leyenda negra.

Su torpeza dejaría en claro que muchos de los personajes solamente fueron represores y que el aparato de seguridad del gobierno que fue evidenciado y dejado en ridículo en el levantamiento zapatista carecía de una verdadera formación, de eficiencia y eficacia.

De acuerdo con lo expuesto, los archivos secretaros son de un “fresa” terrible y no muestran la importancia de su existencia, aunque, posiblemente, al fondo de las cajas se encuentre algo de verdadero interés que revele los secretos tan celosamente guardados.

 

Email: ramonzurita44@hotmail.com

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