23 julio 2019
El Popular

La Brecha

La mejoría

Por Eduardo GÓMEZ GÓMEZ. / marzo . 04, 2019.

El mantenimiento de una organización a lo largo del tiempo depende en buena medida de su capacidad de mejorar continuamente.

Observa a tu alrededor y notarás que cada fenómeno u objeto que encuentres no ha permanecido sin cambios en el tiempo. En función de su naturaleza, se ha desarrollado o se ha desgastado, mas no se ha mantenido sin cambios.

Incluso si observarás algo que parece no cambiar, podrías también reconocer que se ha rezagado o ha sido rebasado. Es decir, cada fenómeno presenta una existencia relativa, que es complementaria a su existencia en sí.

La transformación de cada fenómeno que existe es inevitable, sea en favor o en contra de su misma existencia y permanencia. Tal vez te parezca que no cambiar algo, por ejemplo, una actitud no afecta nada; pese a ello, es probable que ya hayas notado que tal parecer es falso, con sólo analizar los resultados de la forma en la que te relacionas con otros.

Lo mismo ocurre con las cosas. Incluso aquellas que ya no usamos, se desgastan o se vuelven innecesarias o inútiles con el tiempo. Cada vez es más frecuente que algunos objetos se vuelvan obsoletos, cuando los hemos dejado de usar por un tiempo.

La eventual ausencia de uso de alguna parte de nuestro cuerpo puede atrofiarla, y lo mismo ocurre con un órgano.

Por tanto, hacia donde prestemos atención podemos observar que la necesidad de persistir implica transformarse, la cuestión es ¿hacia dónde o en qué sentido?De manera general, podemos afirmar que la expectativa humana sería hacia un “horizonte ideal de mejoría”. Parece un sinsentido por momentos. Lo viejo da paso a lo nuevo, y lo nuevo “reemplaza a” lo viejo, ¿o acaso lo contiene?

En cada transformación hay elementos que “se pierden”, que dejan de existir, y es común que se tienda a minimizar tal situación en el afán de “celebrar” o “aplaudir” lo nuevo. Pese a ello, no todo lo nuevo o lo actual es automáticamente superior a lo que existía antes.

Por ejemplo, la deficiencia en el cuidado de una vivienda llevaría a su deterioro, los materiales de dañarían y su funcionamiento tendería a hacerse deficiente. Podrían agrietarse los muros y volverse inadecuados los acabados. Tal vez exista quien aplauda este tipo de situación, para otros podría ser algo “negativo”. Y lo inverso también aplica.

Lo cierto es que, en cada caso, tendemos a buscar referencias para establecer el estado de cada fenómeno. Tal vez se pueda comparar con su situación a lo largo del tiempo, y tal vez ayude reconocer algunos atributos o aspectos de ese fenómeno para servir de referencia comparativa, para compararlo consigo mismo. Esto es muy útil. Conocer si algo mejora o empeora, facilita su manejo.

Aquí aplican los aforismos: “Si se puede medir, se puede controlar” y “Si se puede controlar, se puede mejorar”.

¿Qué tanto han mejorado los fenómenos que observas, en función de ellos mismos? O bien, ¿qué tanto se han deteriorado?

¿Y qué ocurre cuando este criterio lo aplicas a una empresa o a la actividad laboral?

¿Han mejorado tus ingresos? ¿Han mejorado los resultados operativos? ¿Ha mejorado la relación ingresos/egresos?

¿Qué tanto han mejorado otros indicadores?: número de clientes activos, número de recomendacionesy/o número de historias de éxito, entre otros. Hay indicadores cuya mejora consiste en una situación de disminución, por ejemplo: número de quejas, número de productos rechazados, relación de pasivos/capital o número de demandas de cualquier tipo, entre otras.

Desde luego que esta parametrización es valiosa, y es indispensable realizarla.

Es necesario que al referirse al “horizonte ideal de mejoría” establezcas con claridad lo que esperas, es decir, establezcas objetivos, y los traduzcas en metas. En este caso, ayuda la metodología SMART: necesitas que tus metas sean específicas, medibles, alcanzables, realistas y temporalmente definidas. De esta forma, es mucho más sencillo que cuando lo comuniques cada persona implicada reduzca su incertidumbre en relación con lo que se espera, y también esto aplica para ti mismo, ¿te hace sentido?

eduardo.gomez@cleverspot.com.mx

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