16 julio 2019
El Popular

Palabra de Mujer

Descalificaciones y desigualdades

Por Rocío GARCÍA OLMEDO. / marzo . 04, 2019.

Las desigualdades entre hombres y mujeres y el impacto que éstas tienen en la vida de las personas, ha llevado a construir una serie de herramientas conceptuales que han permitido hacerlo visible con un solo propósito, atenderlo y construir los mecanismos que permitan una nueva forma de relación entre seres humanos.

Género es una construcción que no significa “mujer”, tampoco alude al “feminismo” se refiere justo a mostrar esas relaciones desiguales entre mujeres y hombres, mediante un enfoque: el de la Perspectiva de Género (PEG), es decir lo que muchas hemos escuchado/mencionado, se trata de “ponernos los lentes de género” y desde ahí mirar con claridad que “la vida de las mujeres y la de los hombres puede modificarse en la medida es que no está “naturalmente” determinada y justamente pueda entablar nuevas formas de relacionarnos.”

Ello nos ha servido para impulsar el diseño de políticas públicas para prevenir y atender aquellos obstáculos que han impedido el cabal desarrollo de las mujeres y con ello detenido la garantía y la protección de sus derechos.

Así, fue iniciado el proceso de construcción. Una vez que fue evidenciada la problemática, poco a poco se fueron institucionalizando los programas y atendidos por las instituciones de todos los niveles de gobierno y por asociaciones de la sociedad civil que han coadyuvado en la atención de las causas que conlleva esas desigualdades.

Pienso justamente en la instauración de las estancias infantiles que permiten a las mujeres dejar a sus hijos e hijas en lugares seguros para su cuidado, atendiendo con ello las observaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tienen que ver con el empoderamiento económico de las mujeres, para disminuir algunos de los tipos de violencias en su contra. El Estado no puede atender en su totalidad esta necesidad, así que ha implementado una serie de acciones que permiten que la sociedad civil organizada proporcione esta atención, con ello además, amplía beneficios a otras familias que son contratadas para complementar la atención en las estancias infantiles.

Pienso también en los refugios para mujeres, que son lugares a donde llegan mujeres huyendo de una violencia extrema, golpeadas, heridas, amenazadas, angustiadas, con graves problemas psicológicos, todas un paso antes de que sean asesinadas. Mujeres que no huyen solo de su pareja, muchas veces de su padre, de su violador, de quien la prostituyó. En casi todos los casos llevan consigo a sus hijos e hijas.

Estos refugios fueron creados justamente por la falta de credibilidad en las instituciones, en las que a veces se les re victimiza y en donde no encuentran las condiciones para que se les atienda, aquí también organizaciones de la sociedad civil se han encargado de esta acción de política pública que depende también de recursos federales y que igualmente crean otros empleos especializados.  Como en el caso anterior se maneja que los recursos ahora se les dará de manera directa ¿Cómo? ¿Van a salir de los refugios para que las maten?

Ambos casos afectan derechos, de niños y niñas y de mujeres. Ambos requieren de protección y apoyo profesional, con la inmediatez que cada caso requiera; y en ambos casos el argumento para retirar apoyos es la descalificación, la deslegitimación, la desconfianza en todos los casos poniendo en duda el desempeño, la honorabilidad y honestidad de la sociedad civil organizada en general, cuando en contraparte las mismas voces ensalzan los procesos democráticos de participación ciudadana.

De ahí que cabe recordar que las Organizaciones No Gubernamentales (Ong), Organizaciones Sociales u Organizaciones de la Sociedad Civil –como se conocen-cumplen funciones sociales y humanitarias, apoyan causas, no tienen fines de lucro y son independientes de la administración pública, abarcan diferentes formas jurídicas (asociaciones, fundaciones, cooperativas, etcétera) y no buscan sustituir la acción de los Estados, sino complementar la labor o coadyuvar con el Estado en aquellas acciones que se consideran necesarias. En todos los casos están conformadas por hombres y mujeres que ejercen su ciudadanía en los procesos democráticos y -para usar el mismo lenguaje– también “son pueblo”.

Estas existen en todo el mundo. Su importancia es reconocida incluso en la Carta de las Naciones Unidas, artículo 71 que las define como agrupaciones de ciudadanos voluntarios, sin ánimo de lucro, que se organizan en un nivel local, nacional o internacional para abordar cuestiones de bienestar público.”

Bien ha opinado Rodolfo Franco en su colaboración con Aristegui Noticias, “(…) estas descalificaciones atentan contra el derecho a asociarse libremente que igual protege a sindicatos, partidos políticos, asociaciones civiles y empresas (…)”.

Por eso es preocupante no reconocer, que estas organizaciones son un medio para proteger y garantizar los fines del Estado mexicano expresados en libertades y derechos universales y que son parte de la democracia participativa que se predica.

rociog@prodigy.net.mx

@rgolmedo

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