19 mayo 2019
El Popular

La Moviola

La favorita: la belleza de lo grotesco.

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / febrero . 27, 2019.

La actriz Olivia Colman recibió el Óscar por su gran trabajo en La favorita (The Favourite, Irlanda/RU/EU, 2018), el único obtenido de las diez nominaciones que tuvo esta cinta. Bajo la dirección del nuevo enfant terrible del cine europeo, el griego Yorgos Lanthimos, Colman logra una interpretación avasalladora que hace un viaje satírico que va desde la ingenuidad hasta el despotismo de la primera monarca británica, la reina Ana Estuardo.

Lanthimos se toma ciertas licencias poéticas para narrar, desde su particular punto de vista, la historia de tres mujeres brillantes y su lucha interna por el poder. A raíz del infortunio familiar, Abigail Hill (Emma Stone) ingresa a trabajar como servidumbre en la corte de la reina Ana (Olivia Colman) gracias a la ayuda de su prima Sarah Churchill (Rachel Weisz), quien goza de la preferencia de la Reina desde la infancia. Esta cercanía le permite a Sarah a el control del gobierno británico, mismo que usa en la guerra contra Francia y, por supuesto, a su favor. Sin embargo la ambición y la astucia de Abigail las enfrentará una contra otra para ser la favorita de la Reina y con ello ser el poder detrás del poder. La reina Ana, en un marco de depresión que le dejó perder 17 hijos y no tener descendencia, además de una precaria salud, poco a poco nota que es usada por las dos mujeres en pugna. Está abierta confrontación llevará a las tres mujeres inevitablemente a la degradación de su propio ser.

Con un exagerado preciosismo que torna lo bello en lo grotesco, Lanthimos nos muestra su mundo para interpretar, a propósito del pasaje de la historia de la monarquía británica, su versión de esta lucha cruel entre mujeres. Para ello se vale de un montaje abigarrado, como de exagerados ángulos contrapicados, del uso de grandes angulares, de imágenes con grano abierto, de una explosión de colores, de maquillajes exagerados y de música en contrapunto, elementos que no buscan ser históricamente acuciosos, sino exponer desde la actualidad al pasado. Podemos ver en esta forma al fondo, propio de todo arte. La favorita no es una cinta histórica, sino una cinta actual.

En Lanthimos podemos leer lo grotesca que resulta la lucha por el poder en las mujeres cuando se trata de tener como enemiga a otra mujer y con ello perder la alteridad de lo femenino que es lo masculino. El movimiento #MeToo que ha intervenido frontalmente en la industria cinematográfica parecería ser el referente actual del director griego en la interpretación de la que sería, tal vez, la primera lucha por el poder entre mujeres, por lo menos en la historia de Inglaterra.

El desesperante plano final montado con sonidos de otra escena revela la verdad de toda lucha por el poder. Al ganar se pierde. La dualidad del sujeto está siempre presente y ello no escapa a nadie, aunque se tenga todo el poder y la ambición como el impulso para ganar el poder también hace que se pierda simultáneamente el ser... la dignidad. Parece ser una ley universal y Lanthimos lo tiene claro al traslapar lo bello en lo grotesco en su narrativa; la inocencia en la indigna sumisión en Abigail, el poder en la degradación en Sarah y la ingenuidad en el despotismo en la reina Ana. Dualidades que explican al ser desde el ser mismo.

Alucinógena hasta el hastío, La favorita, es maravillosamente grotesca al exponer la frivolidad del poder aristocrático, el insensible y enloquecedor aislamiento de la nobleza y la inhumana lucha por el poder que aún se presentan en nuestra era. Es decir, el individuo no ha cambiado en su esencia pese a que su historia si lo ha hecho... o al menos eso creemos. Tal vez la historia moderna es el interminable reciclaje del propio ser egocéntrico alienado por su ambición y por su idea de sí mismo para sí mismo. En este filme, la belleza de lo grotesco es una metáfora del mundo actual.

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