16 febrero 2019
El Popular

Ciudades

La NAU:la sustentabilidad, el medio ambiente y nuestros desechos

Por Jesús TAMAYO. / febrero . 12, 2019.

Hemos apuntado aquí que la reciente adopción mexicana a la llamada Nueva Agenda Urbana (NAU), significa una adición a las viejas tareas y responsabilidades que de suyo tienen por ley nuestras autoridades municipales.

Por ejemplo, si nuestras autoridades locales van a cumplir con el compromiso de la NAU de buscar la sustentabilidad de nuestras acciones (es decir, que éstas sean amigables con el medio ambiente) deben también evitar que los ciudadanos alteremos o dañemos el medio ambiente urbano.  Ello nos lleva a reconsiderar muchos asuntos de nuestra vida cotidiana.

Empecemos por el  del servicio urbano de limpia, por ley obligación municipal, que nos lleva a ocuparnos de los desechos urbanos, desde su origen hasta su disposición final, pero ahora con un enfoque ambientalista o de sustentabilidad. Esta tarea involucra a autoridades, pero también atañe en gran medida a nosotros, los ciudadanos.

Nuestras autoridades deben no sólo mantener limpia la ciudad, deben también evitar que los ciudadanos alteremos o dañemos el medio ambiente urbano.  Es el caso de las ladrilleras en la periferia de las ciudades que usan como combustible los árboles de los bosques circunvecinos. ¿Se atreverán ahora las autoridades locales a contener tal depredación ambiental?

Como dijo alguna vez Porfirio Muñoz Ledo: “la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino en la que menos se ensucia”. Empecemos apuntando que, al revés de lo que observamos en cualquier ciudad extranjera, nuestra población local está acostumbrada a utilizar los espacios públicos, la calle, como basurero. Acción que en otros lugares es motivo de al menos una multa acompañada de una advertencia policiaca. Bien lo saben nuestros paisanos que frecuentan Nueva York, donde mantienen una conducta ejemplar. ¿No podríamos comportarnos igual en nuestras bellas ciudades poblanas?

Al interior de las casas de cualquier ciudad moderna, hoy sus habitantes “separan la basura”, es decir, distinguen entre los desechos orgánicos de los inorgánicos. Los primeros son materia prima de la composta que se utilizará como abono de las áreas verdes y jardines urbanos, los inorgánicos podrán ser reutilizados. Separados en bolsas, los residuos son colocados en el exterior de la vivienda, de modo que al servicio de limpia le sea fácil su recolección y pueda ser una fuente de ingresos municipales.

Como se ve, la Nueva Agenda Urbana en esta materia si bien traza un compromiso fundamentalmente ciudadano, también obliga a que las autoridades locales diseñen e inicien un programa educativo de manejo de residuos, dirigido a toda la población, pero con énfasis en el sistema escolar.

¿Cuándo nuestras autoridades comenzarán a recordarnos cosas como “ponga la basura en su lugar”? ¿Cuándo a reconvenir a quienes abiertamente dejan desechos en el espacio urbano?¿O a quienes no recogen las heces de sus mascotas y las dejan en las banquetas de la ciudad?

¿Cuándo nosotros los ciudadanos por iniciativa propia, sin necesitar recomendaciones o multas nos preocuparemos por mantener impecables nuestras banquetas, nuestra calle, nuestro barrio y nuestra ciudad?

* Arq. y MDU, jesustamayo@prodigy.net.mx

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