23 abril 2019
El Popular

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#NiUnaMenos: soluciones de fondo

Por Ana Lissette SEGOVIA PHILIP. / febrero . 10, 2019.

Según la información del US News & World Report de 2019, México es cada vez un lugar más hostil para ser mujer, cayendo al número 60 de 80 lugares que representan el 95 por ciento del PIB global. Adicionalmente, se tiene el dato de que la cantidad de feminicidios el año pasado, se incrementó en 50 por ciento del territorio, representando un incremento del 9.41 por ciento según el reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Estas noticias, han alarmado a entes públicos y privados.

En respuesta, se han ido generando numerosas campañas para fomentar la seguridad en la vía pública como la del listón morado, la de  “dame la mano” o aquéllas que denuncian en redes sociales los hechos acontecidos, como “me too” (“yo también”), hasta la propuesta de algunos negocios de apoyar a las mujeres que se encuentren en peligro para acercarlas a su domicilio. Sin embargo; las constantes denuncias de desapariciones e incidentes nos indican que no se está teniendo éxito en la disminución de estos delitos. Como mujeres, ciudadanos, padres de familia, entre otros, esta situación nos preocupa y necesitamos saber quiénes están detrás de estos actos individuales o colectivos, los orígenes y los controles que se aplicarán para detener esta situación. La exigencia de resultados y el reto es cada vez mayor.

Por lo mismo, se evidencia la importancia de que las estrategias sean conjuntas. La sociedad civil ya ha probado su eficiencia y relevancia, pero el apoyo gubernamental y de otras instituciones empresariales o incluso internacionales va a ser imprescindible. Se necesita un plan a fondo y a largo plazo. A fondo, porque los orígenes de esta violencia se enraízan en nuestra cultura. A largo plazo, porque habrá que dar un seguimiento continuo y durante periodos prolongados.

Respecto al tema de fondo, numerosas estadísticas demuestran que la violencia de género, aunque desemboque en feminicidios, inicia sutilmente en los hogares. Una realidad que duele, asusta y avergüenza. Para muestra un botón: una de las principales encuestas sobre violencia de género, realizada por el INEGI es la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).Por lo anterior, si queremos frenar esta situación deberemos tener en mente que ésta nos afecta a todos y las distintas responsabilidades que tenemos para corregir este problema.

La esfera de acción del gobierno en turno es evidente: legislar, hacer respetar la ley, perseguir al delincuente y rendir cuentas (entre otros). Las empresas deberán contribuir apoyando a la sociedad a contrarrestar los efectos negativos, sumándose a las campañas, siendo sensibles a la realidad social (no sólo de las mujeres) y fomentando la inclusión en sus lugares de trabajo. Los hogares, por nuestra parte, debemos empezar por romper con una cultura que ha contribuido a generar la violencia de género. De manera explícita o implícita.

Las historias van de las más sutiles a las más aterradoras: el piropo inofensivo del tío, el padrastro que violó a la hija de su pareja, el beso “sin maldad” a una nuera, las llamadas insistentes de un cuñado a una cuñada, o incluso la historia de ese “algo” que sucedió en la “fiestecita” de “alguien del colegio” en donde a cierta niña le pasó “algo” de lo que “nadie se dio cuenta”. Testigos de esto han sido hombres y. mujeres. Frases como el “déjalo, así se pone cuando toma”, “a la prima se le arrima”, “así son los hombres” o “es sólo una página de internet”. Desde el lenguaje hasta las acciones u omisiones.

Si queremos corregir esto, hay que dejar muy claro qué está permitido y a quién. La clave es el consentimiento que respeta la integridad y dignidad de todas las partes. De la mano de esto van los roles que se asumen dentro de la sociedad, del hogar, en una pareja y hasta en un contrato de servicios profesionales. Quién y bajo qué circunstancia puede ligar, acompañar, llamar, enviar mensajes de texto, besar… La verdadera seguridad e inclusión de las mujeres conlleva un cambio de paradigma en el hogar, en las empresas, en la calle, en las leyes y en la sociedad en general.

 

*Profesora Investigadora en el Departamento de Gestión y Liderazgo, Región Sur. Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey en Puebla.

Las opiniones vertidas en este espacio no reflejan el ideario del Tecnológico de Monterrey en Puebla.

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