22 mayo 2019
El Popular

La Moviola

La mula: Testamento y redención

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / enero . 30, 2019.

Con casi 90 años en la espalda, Clint Eastwood sigue creando buen cine, tanto dirigiendo como actuando. Con un nacionalismo crítico a su país, su cine plantea situaciones de la cotidianidad norteamericana que revelan lo que se esconde detrás de ella. La mula (The Mule, EU, 2018) es su reciente entrega y nos plantea la forzosa reflexión de la vida cuando el fin está cada vez más cerca, a partir de la constante del cine de Eastwood: la redención.

Inspirada en el artículo periodístico publicado en The New York Times The Sinaloa Cartel’s 90-Year Old Drug Mule de Nick Schenk, Eastwood nos narra la historia de Earl Stone (Clint Eastwood) un nonagenario veterano de la guerra de Corea y horticultor que ante una crisis económica comienza a “trabajar” de mula para traficar la droga un cártel mexicano en territorio norteamericano. La forma de comportarse fuera de los cánones esperados le gana el aprecio de los narcos con el apodo del Tata, pero también se gana la desesperación de otra parte de los criminales que no toleran ni el largo tiempo ni la “desfachatez” de Earl, quien disfruta cada momento de esas travesías. La DEA, que espera detener ese tráfico, nunca supone que la mejor mula sea un viejo de 90 años. Detrás de esta aventura está el hombre solitario que dejó a su familia en segundo plano prefiriendo el éxito social y económico, quien en la última recta de su vida busca ser perdonado.

La redención ha sido quizá el tema más recurrente en el cine de Eastwood, sus personajes poseen una fuerte moral y orgullo por las raíces de su nación, cuyos actos heroicos son en verdad la búsqueda de un perdón pues su vida personal es un desastre. Personajes que son el antihéroe por excelencia. Así, a partir de un caso real y con un guión de Sam Dolnick, Eastwood reflexiona la vejez en la era neoliberal donde las fuerzas del mercado introducen valores para la supervivencia en la inmediatez alejando con ello la conciencia de lo importante de la vida humana, que no es el dinero ni el poder, sino los vínculos verdaderos con el otro. El significado de la vida de cada persona se construye a partir de esos vínculos que se rebelarán al final de la vida.

Siempre minucioso en las escenas, Eastwood no deja nada a la deriva, y por supuesto, este es el caso. Cada escena tiene una lectura que se complementa con las otras y más allá de ellas. Más allá de la coyuntura del narcotráfico, su empatía con los criminales y su gran eficiencia como mula, son las escenas de la vida de Earl las que sostienen la película para no quedar en la anécdota. La exesposa de Earl lo rechaza cada vez que ve, le recrimina su ausencia en la vida de su familia; sin embargo llegado el momento ella le dice que ha sido el amor de su vida y también el dolor de su vida, y sin embargo su presencia la hace feliz. Tal vez son las palabras más duras que él habrá escuchado de ella, y son duras por ser tan dulces, pues rebela su ausencia y con ello el tiempo vital que desperdició en el trabajo y los placeres sociales, lejos de su casa y de su familia.

La mula es tal vez la propia reflexión de Clint Eastwood con una carga biográfica. La mula es tal vez el inicio de su testamento con un mea culpa y buscando en la pantalla lo que está fuera de ella: la redención de su vida. Tal vez La mula sea para Eastwood su testamento y redención.

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