22 mayo 2019
El Popular

Picando piedra

Los olmos no dan peras (I)

Por Camilo Estrada Luviano. / enero . 16, 2019.

Apenas ha iniciado la cuarta transformación y ciertos cambios se empiezan a notar: unos deseados y hasta anhelados, otros no tanto, y algunos definitivamente rechazados por los afectados y títeres y otros que mueven, pero estos cambios -unos conocidos y otros no tanto- han empezado a reacomodar las cosas en el desorden que nos dejaron los prianistas y perredistas actuales; y la oposición de los directamente afectados es obvia, mas no la de los que se dicen de la clase política, a menos que definitivamente sean de los que AMLO llamó canallas, porque si es así esto también sería “normal” ya que lo canalla es ruindad, bajeza y esto no se quita por más que se trate de ocultar hasta con alcohol y otras cosas.

“Las cosas han comenzado a cambiar”: sí, pero seguimos en el capitalismo, y lo que esto implica no ha cambiado ni va a cambiar de fondo, la explotación persistirá y es ésta el origen de todos “los males del país”, la corrupción beneficia solamente a unos pocos y deja a los demás en desventaja, pero beneficia solamente a los que obtienen parte del trabajo robado a los que lo hacen, la mayoría de la población, y decimos “la mayoría de la población” porque el retorcimiento de todo -que provoca la corrupción- hace que todos, ya sea de manera directa o indirecta -por acción o por omisión- participemos en esa maraña que sólo beneficia a unos cuantos.

La apropiación privada del trabajo no pagado es la verdadera fuente de enriquecimiento de los magnates; sin embargo, a ésta hay que sumarle el robo que da la corrupción y la impunidad -porque no existía un estado de derecho-, así que al atacar a estos dos flagelos el polvo que se levanta es el de una tormenta que no sólo son alaridos, sino acciones que harán todo lo imaginable e inimaginable para detener esta cuarta transformación que sólo está atacando “lo de encimita”.

Precisamente, porque la cuarta transformación busca limpiar el engranaje del capitalismo, es que se afectan tantos intereses; sin embargo, el principal mecanismo para enriquecerse es el de la acumulación de capital, así que el estar contra ellaes irracional de parte de los magnates. Esto explica el por qué algunos “que tienen mucho dinero”, por el momento son aliados de los trabajadores en esta lucha que se está dando, pero como el dinero al hacerse capital lo único que persigue es la ganancia, los capitalistas -que son los que lo tienen- no tienen ningún empacho en embarcarse en todo tipo de aventuras, con tal de obtener la constante alza de ella.

Para limpiar el engranaje del capitalismo, ciertamente se “corrigen” muchos defectos del sistema, de los cuales viven los corruptos y abren la puerta a grandes negocios -pan apetecible-, pero que necesitan de la opacidad para poder realizarlos, por lo que la cuarta transformación tiene que empezar por la lucha contra la corrupción y la impunidad y por la transparencia, y con ello se obtendrán grandes cantidades de recursos que en vez de ir a unas cuantas manos, irán a programas que redundarán en beneficio de aquellos que no podían recibir nada - ni salario, por lo menos-, generando grandes esperanzas y grandes enconos.

Así son las cosas. La cuarta transformación es el inicio de una nueva política que tomará medidas para mejorar la situación de los que menos tienen, abre la posibilidad de que los que aspiraban a ascender en la escala económica puedan hacerlo, pero más que nada, inicia el desarrollo del país entero, pero dentro del capitalismo, y oponerse a ello sólo lo harán los que se beneficiaban con la corrupción y la impunidad, los que nada más piensan en ellos mismos y para los cuales los demás no existen. Bueno... también otros.

caesluvi@gmail.com

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