23 abril 2019
El Popular

La corte de los milagros

Rodríguez Almeida no es la única alternativa

Por Rodolfo RUIZ. / enero . 14, 2019.

Aunque esta semana continuarán negociaciones y cabildeos en torno al nombramiento de un gobernador interino, la decisión de los diputados del bloque Juntos Haremos Historia de ir por un perfil ciudadano y de evitar que uno de ellos ocupe ese cargo, es una buena noticia.

Buena, porque con esa decisión quedan descartados personajes que poco abonan a la distensión del conflicto como los diputados Gabriel Biestro Medinilla y Héctor Alonso Granados, y porque ello obligará a los diferentes grupos parlamentarios a buscar acuerdos y explorar otras alternativas menos polémicas o de mayor consenso.

Es buena, porque los legisladores de Morena, el PT y el PES parece que por fin entendieron que para nombrar gobernador interino no basta con tener mayoría, y que el elegido o la elegida debe ser alguien no necesariamente apartidista pero sí por encima de los partidos en disputa, y que contribuya a la reconciliación política y social.

Es buena, porque esa decisión obligará a sus pares del PAN o la Coalición por Puebla al Frente a no aferrarse al actual encargado del Ejecutivo estatal, el titular de la Secretaría General de Gobierno, Jesús Rodríguez Almeida, como carta única e irrenunciable.

Este último parecía una opción viable, en aras de dar un poco de estabilidad y certidumbre a la administración estatal, pero su estrella ha comenzado a eclipsarse por denuncias de Fernando Manzanilla Prieto y Luis Miguel Barbosa Huerta.

El diputado federal y coordinador del Partido Encuentro Social (PES) en la Cámara Baja lo acusó de financiar o solapar que subordinados suyos apoyen ilegalmente a candidatos y planillas de Juntas Auxiliares, y el ex candidato a la gubernatura y líder moral de la coalición Juntos Haremos Historia de ser parte del morenovallismo. “Nadie se va a tragar que Almeida es un externo, sin partido... es un externo porque no es poblano”, declaró Barbosa.

Los diputados de la LX Legislatura tienen hasta el 25 de enero para nombrar un gobernador interino, es decir todavía 11 días para hallar una figura que —con liderazgo, templanza y conocimiento— pueda conducir la administración pública durante seis meses, en medio de un proceso electoral seguramente rudo, altamente competitivo y polarizante.

De ahí la importancia de que el gobernador interino que se nombre por el Congreso salga por mayoría calificada o por unanimidad, aunque sólo se necesite mayoría simple, y de que los diputados, actores políticos y autoridades involucradas hagan lo posible por encontrar sino la opción perfecta, sí una figura neutral, que sea factor de convergencia y consenso, con prestigio, y con experiencia en el manejo de personal y recursos públicos.

Sólo alguien con ese perfil puede garantizar el respaldo de las dos terceras partes de los diputados integrantes de la LX Legislatura, es decir, la mayoría calificada; así como de los presidentes municipales, organismos colegiados, cámaras empresariales y organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil.

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