24 marzo 2019
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Somos campeones: inclusión e interacción

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / enero . 10, 2019.

En este espacio hemos mencionado la importancia que tiene el entorno y la interacción en la formación de la personalidad con base en la teoría del Self de Herbert Mead. Esta ha servido como premisa en muchas cintas y lo es ahora en Somos campeones (España, 2018) de Javier Fesser y que en su país de origen es un éxito de taquilla y un fenómeno social, además de que ha obtenido una serie de nominaciones importantes, incluyendo la preselección al Óscar para la mejor película en habla no inglesa, aunque ningún premio.

Marco (Javier Gutiérrez) es un entrenador de basquetbol profesional que claramente tiene problemas de comportamiento: es agresivo, desconsiderado, discrimina, se emborracha, está separado de su mujer y, con más de 40 años de edad, se ha ido vivir con su madre. Ello lo ha llevado a penar una condena judicial de trabajo social como entrenador de un equipo de basquet fuera de lo común: personas con discapacidad intelectual. Como es de suponerse al inicio Marco se niega y trata de tener la menor interacción con ellos, sin embargo el participar en un importante campeonato nacional para personas con discapacidad y el apoyo de su esposa separada le motiva a seguir.

Planteada como una comedia, Javier Fesser nos presenta una historia de discriminación, tan presente en estos momentos en la mayor parte del mundo, pero también de inclusión. Ello para mostrar que todos somos seres humanos sin importar la forma del cuerpo, la manera en que se habla o si se razona con otro esquema, al final todos tenemos las mismas emociones y sentimientos, y somos capaces de simbolizarlas. Ello es lo que nos hace humanos, dice el filósofo alemán Ernst Cassirer.

Si bien la fórmula comedia-melodrama ha sido explotada desde el cine de Chaplin, siempre es efectiva cuando se desarrolla a partir de personajes entrañables que se alejan de su propio estereotipo para tratar temas de índole social y humano. Y eso es lo que hace muy bien Fesser, pues tiene una amplia experiencia en este campo, no olvidemos que se trata del director de la franquicia cinematográfica de Mortadelo y Filemón así como de El milagro de P. Tinto (España, 1998) una la comedia de ciencia ficción que es motivo culto en España.

La interpretación de Javier Gutiérrez es bastante convincente debido a la buena dirección de Fesser y ello logra que la historia cuaje en el espectador. Pero lo más valioso de la dirección es el trabajo con personas con una real discapacidad intelectual y sacar de ellos personajes impactantes para construir escenas memorables.

Siempre es un reto dirigir a personas sin experiencia actoral y lograr que se interpreten a sí mismos pero con un personaje alejado de ellos mismos. Es, por ejemplo, el valor del neorrealismo italiano o el gran trabajo de Alfonso Cuarón en Roma (México/EU, 2018), pero con reto adicional de trabajar con un grupo de personas con discapacidad intelectual. Ello es precisamente la inclusión. La idea de la inclusión que implica esta película se practicó en la realización de la misma y ello es su valor más grande.

Lo interesante en Somos campeones no es la inclusión de personas con discapacidad intelectual al mundo normal, sino de la inclusión de una persona normal al mundo con discapacidad. Tal vez ese sea el acierto, el lograr sumergir al espectador en el mundo de las personas “diferentes” paras descubrir que no lo son. Para descubrir que, como Marco, nosotros con nuestros problemas y la poca tolerancia e inteligencia emocional para afrontarlos somos también discapacitados.

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