22 mayo 2019
El Popular

Picando piedra

¿Patria?

Por Camilo Estrada Luviano. / diciembre . 26, 2018.

Era indispensable la cuarta transformación, por eso más de la mitad del electorado votó porque se iniciara, ya que el hartazgo había llegado casi al límite y porque de seguir así todo se iría al precipicio (despeñadero?), porque la historia la hacen los pueblos y no sólo unos cuantos saqueadores, aunque estos tengan un buen margen de acción y buen tiempo para perpetrar sus fechorías.

La sociedad somos todos, pero ésta se organiza de tal o cual manera, siguiendo la pauta de las relaciones socioeconómicas que se establezcan según la posesión de los medios de producción (ya que sin ellos es imposible la existencia tanto del ser humano como de todo lo que se derive de ello), generando la existencia de las clases sociales y dentro de ellas siempre existe una clase dominante que es la se apropia del excedente económico. Este excedente económico es la ganancia -y ésta no será abolida por el hecho de que se empiece por acabar con la corrupción y el transparentar las acciones del gobierno-, la clase dominante seguirá haciendo lo mismo. El “limpiar la casa” no significa que vaya a haber un cambio de las relaciones económicas existente, sino solamente el hacer que se acaben con las ventajas “de los ganones de siempre” y que todos los capitalistas tengan las mismas “oportunidades” de ganar y, por supuesto, que siga la vida. En esencia no se cambia nada, solamente se asearán y se transparentarán las cosas.

Pero esto afectará muchísimos intereses, los cuales responderán según sus pautas, pero estos, a su vez, deben tener respuesta. Ésta es la fase a la que entramos como país. La unidad para que haya cambio es indispensable, pero somos una país con una población dividida en clases sociales y la existencia de este hecho produce la desigualdad, así que la unidad solamente se puede dar si hay un objetivo que unifique a todos o, por lo menos, a la mayoría. Ese objetivo fue el cambio, pero el cambio que se buscaba no era el mismo para todos, o la mayoría; sin embargo, eso unificó a más de treinta millones de votantes que llevaron a AMLO a la presidencia y a Morena a tener mayoría en el poder legislativo.

La urgencia de cambio fue lo que dio la unidad en las elecciones, pero al empezar a tomar primeras medidas para materializar ese cambio empezaron las reacciones que, por supuesto, no son uniformes. Cambios que, por pequeños que sean y aunque sólo sean en aspectos de organización y administración, y que afecten intereses individuales, desencadenan los alaridos que a veces se traducen en acciones saboteadoras de diferente tipo. Imaginemos si esos cambios afectaran interés de clase, entonces la guerra económica pasaría a ser -además de económica- de otro tipo.

El cambio -como se puede entender muy a modo- unifica, pero no da la unidad nacional, los que piensan con el estómago, cual jauría, defenderán siempre lo que les beneficia a ellos y sólo a ellos, los demás no existen; esos siempre estarán en contra de la transparencia, porque los pone en evidencia y ya no podrán hacer sus enjuagues ni llegar a sus satraperías. Pero como la corrupción es jugosa para los corruptos, estos siempre dejan caer sus migajas y abundan los carroñeros que se satisfacen con ellas.

“Por el bien de todos, primero los pobres” es un frase que puede ser muy vaga, porque habría que definir la pobreza y muchísimos “intelectuales” se encargan de embrollar las cosas para que eso no unifique, pues todos podemos ser pobres.

No obstante, existe algo que sí unifica a casi todos, aunque quienes se benefician con la corrupción y la falta de transparencia no la tienen en su diccionario, y ese algo es la patria.

 

caesluvi@gmail.com

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