22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Los perros de pelea

Por Camilo Estrada Luviano. / diciembre . 20, 2018.

Es natural todo el revuelo causado por el inicio de la Cuarta Transformación. El inicio de la limpieza de la casa, el empezar a recoger la basura de este cochinero en que habían convertido al país y que dejaron en bancarrota los que perdieron la elección de julio de 2018, una elección que causó tanto escozor y los perdedores pusieron el grito en el cielo, y no nada más gritan, sino que estos alaridos van acompañados de acciones contra lo que se ha empezado.

Recoger la basura de este cochinero significa acabar, o por lo menos, tratar de acabar con la corrupción en la que vivimos cotidianamente, ya que ésta —que ha penetrado todo—, es la que ha permitido ganancias gigantescas a unos cuantos y al resto los han llevado no sólo a enfrentar grandes dificultades para sobrevivir, sino incluso a la pobreza y hasta la miseria y dentro de este resto, una gran cantidad de gente que ya estaba en los límites de la sobrevivencia y que no tenía ni siquiera una oportunidad de vislumbrar algún cambio para bien.

También significa que todos aquellos beneficiarios de la corrupción deben dejar de ser privilegiados, es decir que todo debe funcionar de otra manera, todos deben acatar las reglas del capitalismo, —modo de producción predominante—, deben someterse a las reglas de la competencia, sin ningún privilegio; esto impone la transparencia en todos los actos económicos, de todos y cada uno de los miembros de la sociedad, transparencia que debe imponerse, antes que nada, en los actos del gobierno, porque es éste quien maneja el dinero público.

Así, el inicio de la Cuarta Transformación no sólo es el luchar contra la corrupción, sino también empezar a transparentar todas las acciones del gobierno, lo que significa empezar a tocar los privilegios de unos cuantos y, por supuesto, el inicio de la reacción de ellos. Pero, los verdaderos dueños, los grandes capitales, —máxime si son de las grandes corporaciones—, nunca de los nunca dan la cara, en vez de ser ellos los que encabecen esta oposición, usan a sus jilguerillos disfrazados de intelectuales y “expertos”, a sus agoreros del desastre y a toda laya de serviles para que lo hagan, dentro de los cuales encontramos, por supuesto, los medios de comunicación masiva.

La obtención de ganancias está garantizada, suprimirlas no es el objetivo de la Cuarta Transformación, sino solamente corregir aquello que distorsiona esta obtención y favorece a unos pocos, pero esto obligadamente plantea el cómo mejorar la calidad de vida de la mayoría de la población que ha sido relegada y hasta pisoteada por la corrupción y, por ende, por la falta de transparencia.

Las principales medidas que se toman para mejorar la situación de las víctimas del desastre causado por esos pocos se encuentran, forzosamente, en una nueva distribución de lo que se tiene, donde se acabe con los privilegios, pero esto, que es el fondo de la Cuarta Transformación, lleva de inmediato a la respuesta rabiosa de los afectados que de inmediato mueven a sus corifeos para atacarla, aunque éstos se digan muy independientes, pensadores en el futuro de México…  y lo que deseen.

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