20 enero 2019
El Popular

La corte de los milagros

Martha Erika Alonso: gabinete de continuidad con caras nuevas

Por Rodolfo RUIZ. / diciembre . 17, 2018.

¿Qué lecturas se pueden hacer de los primeros nombramientos del gabinete de Martha Erika Alonso Hidalgo y de su mensaje de toma de posesión?

Por principio de cuentas se vislumbra que la intención de la primera gobernadora en la historia de Puebla estará centrada en mejorar la seguridad y combatir la delincuencia, apoyándose en labores de inteligencia, y en la obtención de resultados concretos que la legitimen, más que en la construcción de acuerdos o puentes con sus adversarios de Morena.

Sólo así se explica que haya nombrado como titular de la Secretaría General de Gobierno (SGG) a un expolicía con fama de duro como Jesús Rodríguez Almeida, en lugar de un político con oficio y conciliador, y que en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) haya puesto a Fernando Rosales Solís, quien venía desempeñándose como fiscal de Secuestros y Delitos de Alto Impacto, y que el secretario de Educación Pública, Miguel Robles Bárcena, sea un alto exfuncionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

La integración del gabinete no refleja que Martha Erika vaya a tener como prioridad, en el corto plazo, la solución del conflicto político que hoy mantiene con Morena y sus aliados en la LX Legislatura del Congreso del Estado o la coordinación de esfuerzos y acciones con el Gobierno Federal y los gobiernos municipales emanados de la coalición Juntos Haremos Historia.

En sus primeras designaciones tampoco se percibe un ánimo de inclusión y apertura, sino de conformar un equipo con funcionarios eficientes, disciplinados y leales al morenovallismo, pero sin los rostros más conocidos de éste.

Al menos esta parece ser la lógica de los nombramientos de Luis Banck Serrato como jefe de la Oficina del Ejecutivo; Eduardo Tovilla Lara como secretario de Finanzas y Administración; Francisco Rodríguez Álvarez como secretario de Desarrollo Rural; Vilma Cristina López Hernández, como secretaria de Infraestructura; Susana Riestra Piña como secretaria de Desarrollo Social; y Maximiliano Cortázar Lara como coordinador general de Política, vocero y representante de la gobernadora ante la Conago.

Estos personajes dan la impresión que estamos ante un gobierno que le apuesta a la continuidad de las gestiones de Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali Fayad, pero con nuevas caras.

El secretario particular Jorge David Rosas Armijo, y la coordinadora de Comunicación Social y Agenda Digital, Sandra Izcoa Reyes, son —en estricto sentido— los funcionarios del gabinete que podrían ser calificados químicamente alonsistas, pues se deben y están ahí por su cercanía a la nueva gobernadora.

Un dato que llama la atención es que ninguno de los integrantes del primer paquete de secretarios y coordinadores del gabinete proviene de escuelas o universidades públicas.

Otra característica es la ausencia de figuras o dirigentes abiertamente identificados con el PAN o alguno de los partidos que conformaron la coalición Por Puebla al Frente. Los únicos militantes panistas del gabinete son Sandra Izcoa y Maximiliano Cortázar.

La poblanidad tampoco es un sello que marque al nuevo gobierno, pues de los 12 primeros integrantes del gabinete, cinco son foráneos o nacidos fuera de Puebla, entre ellos el secretario de Gobierno, el secretario de Seguridad, el jefe de la oficina del Ejecutivo, el secretario de Educación y el vocero y coordinador de Política.

En suma: Los primeros nombramientos de Martha Erika Alonso revelan que la gobernadora quiso tomar distancia de aquellos que fueron secretarios de despacho de su marido, y del gobernador saliente Gali Fayad, sin pagar cuotas de grupos o partidos políticos, pero sin correr riesgos innecesarios con la inclusión de políticos o especialistas ajenos al morenovallismo.

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