22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Es, está y seguirá

Por Camilo Estrada Luviano. / diciembre . 12, 2018.

No está por demás repetir hasta el cansancio que la cuarta transformación no es ni nunca ha pretendido ser una revolución, sino solamente es la llegada al gobierno de una gran inconformidad social que votó por Morena con AMLO como candidato a la Presidencia de la República para que empezara a “limpiar la casa”, como se empieza a barrer las escaleras: de arriba para abajo, esto significa que el primer paso que se tiene que dar es iniciar la lucha contra la corrupción hasta desterrarla de nuestra vida. Pero ha calado hondo, llega hasta lo más recóndito de todas nuestras relaciones sociales, ella es la que permitía o facilitaba a los que más tienen seguir incrementado sus ganancias.

Este primer paso del gobierno de AMLO es el que permanentemente sufrirá los embates de aquellos que están porque las cosas sigan como estaban. Se llegó al gobierno: Morena, además de la presidencia de la República, es mayoría en la Cámara de diputados y en la de senadores lo que significa que se llegó al gobierno, la institución principal del poder que es el mecanismo con el cual se garantiza la apropiación del trajo ajeno, el trabajo no pagado a quienes realmente lo hacen… y éste sigue estando en las manos de los capitalistas.

Tener el poder significa que las ganancias deben fluir como si cayeran del cielo, pero la corrupción distorsiona esto, dificulta la acumulación de capital y sólo salen beneficiados unos cuantos, lo más grandes, los que están en la cúpula, los más ricos, dejando a los capitales “menos favorecidos” en grandes dificultades y en peores condiciones a eso que llaman pueblo, en el cual se incluyen los indios y los pobres en general.

Así que para que esta distorsión desaparezca se debe acabar con la corrupción que se traducirá en hacer que todos los empresarios compitan en condiciones iguales, que todos estén en condiciones de acumular capital y, por lo mismo, de “progresar”. Y los que no tienen capital seguirán en la misma condición de verse obligados a vender su fuerza de trabajo para poder seguir viviendo.

Esto es lo que significa la cuarta transformación. No es el fin del capitalismo, sino sólo el “limpiar la casa” para que este modo de producción funcione “como dios manda”, pero los grandes favorecidos por la corrupción aducen miles y miles de argumentos y realizan tantas argucias —que pueden llegar a la vileza y canallada—, para no perder sus privilegios que ellos mismos se dieron y todo esto se traduce en una guerra económica, porque es la economía la base de toda la vida y ésta es, está y seguirá durante toda la cuarta transformación.

El llamado a la reconciliación significa simplemente que todos ocupen el lugar que deben ocupar en el movimiento de las relaciones económicas y sociales sin ningún privilegio extra y, por supuesto, esto significa que todo se debe mover, se debe reacomodar, para seguir avanzando, pero los beneficiarios del status quo consideran esto como un atentado directo a ellos y, obvio, brincan, pero este brinco significa una guerra, no francamente armada, sino mucho más corrosiva e insidiosa, ya que atenta contra el buen devenir, para que nada cambie, que todo siga igual, porque la actual situación de cosas les da muy buenos dividendos, aunque el país caiga en el desastre; para ellos sólo son importantes sus negocios, lo demás puede irse al diablo, ellos defienden sus intereses, no les importa nada ni nadie, mucho menos cosas tan abstractas como eso de la patria y mucho menos eso de la sociedad.La sociedad son ellos únicamente, el resto sólo es gente y, ¡peor tantito!, gente pobre que no fue capaz de entrar al baile de la corrupción y ser como ellos: “triunfadores”.

caesluvi@gmail.com

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