20 enero 2019
El Popular

La corte de los milagros

Martha Erika Alonso ganó y ahora tiene que legitimarse

Por Rodolfo RUIZ. / diciembre . 10, 2018.

Después del polémico pero inapelable fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en favor de Martha Erika Alonso Hidalgo, lo peor que puede hacer la gobernadora electa es mantener la confrontación con sus adversarios de Morena.

Lograr la reconciliación para dejar atrás las diferencias que trajo la contienda electoral entre fuerzas y actores políticos no será fácil, y menos después de la polarización que acompañó el conflicto postelectoral; sin embargo, Martha Erika no debe dejar de intentarlo, como ya lo hizo en un primer mensaje por video.

Necesita pasar de las palabras a los hechos, mandar señales claras de que su discurso de apertura e inclusión lo refrendará con acciones y compromisos concretos y de que ella y nadie más será quien ejerza y detente el Ejecutivo, sin poderes atrás del trono.

Oportunidades para demostrar que es genuino su interés de buscar una reconciliación y de zanjar diferencias con quienes le disputaron la gubernatura no le faltarán, pero debe hacerlo con paciencia, inteligencia y consciente de que sus primeros acercamientos podrían ser rechazados por la intolerancia prevaleciente.

Sentarse a negociar con quienes pretendían que los comicios se anularan y su triunfo fuera revocado será muy complicado, pero está obligada a hacerlo en aras de la gobernabilidad y la incómoda situación política en que se encuentra, con un gobierno federal adverso, un Congreso en contra y presidentes municipales emanados de partidos antagónicos al suyo pero que gobiernan las principales ciudades, comenzando por los de la zona metropolitana y con los que necesariamente tendrá que coordinarse para enfrentar la delincuencia y la creciente inseguridad.

En la integración de su gabinete, Martha Erika Alonso puede y debe demostrar que de verdad quiere darle la vuelta a la página de las elecciones y gobernar sin distingos ni rencores partidistas a favor de quienes votaron y no votaron por ella, y eso pasa por designar a secretarios conciliadores, dispuestos al diálogo abierto, al trabajo conjunto y a la construcción de acuerdos.

Más que políticos y funcionarios fieles o incondicionales, la gobernadora va a requerir de gente que le allane el camino con las autoridades y legisladores de Morena, capaz de consensuar programas, obras y proyectos y que genere y transmita confianza.

Si Martha Erika Alonso quiere evitar los encontronazos que hoy ocurren en la LX Legislatura debe olvidarse de perfiles como los de Marcelo García Almaguer, en áreas clave como la Secretaría General de Gobierno y la Subsecretaría de Enlace Legislativo, la Secretaría de Finanzas y Administración, la Secretaría de Infraestructura y Movilidad, y la Secretaría de Desarrollo Social que, por su propia naturaleza, mantienen una constante interrelación con autoridades y legisladores emanados de coalición Juntos Haremos Historia.

También necesita sentarse a negociar ya con el presidente de la Junta de Gobierno y el presidente de la mesa directiva del Congreso del estado, Gabriel Biestro y José Juan Espinosa, el paquete económico, es decir las leyes de Ingresos y Egresos para el 2019.

Si éstos se rehúsan, insisten torpemente en desconocerla o amagan con destituirla, debe reiterar su disposición al diálogo y su llamado a la reconciliación, para que sean ellos quienes paguen las consecuencias de esta cerrazón política e institucional.

Si Martha Erika de veras quiere legitimarse con acciones y resultados, apartándose del estilo autocrático y autoritario de su marido, debe dejar claro que ella es la que gobierna, respetar la división de poderes, no asfixiar a la prensa crítica e independiente, cesar cualquier iniciativa de emprender una cacería de brujas de supuestos o reales traidores, terminar con el uso clientelar y faccioso del presupuesto y los recursos públicos, y poner fin a prácticas como el hostigamiento y el espionaje a críticos y opositores.

Debe renunciar a su propósito de poner o quitar al presidente del Poder Judicial, para que sean los propios magistrados quienes tomen esta decisión y hacer lo posible por rendir protesta ante los diputados de la LX Legislatura local y no pretender hacerlo sólo ante el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez Sánchez.

En un sistema democrático y pluripartidista hay leyes, instituciones y resoluciones que deben respetarse y acatarse para que el mismo funcione y si la máxima autoridad jurisdiccional ya confirmó que Martha Erika Alonso ganó las elecciones y debe asumir la gubernatura, entonces hay que aceptarlo, aunque al presidente Andrés Manuel López Obrador no le guste e insista en descalificar el fallo del TEPJF.

Sólo así el sistema democrático puede funcionar y tener vigencia.

En corto

Una lucha que los dirigentes y representantes de Morena y sus aliados sí deben continuar, aunque el proyecto del magistrado José Luis Vargas Valdez haya sido rechazado y el fallo de la Sala Superior del TEPJF les haya sido adverso, es la destitución y sanción de los consejeros y consejeras del Instituto Electoral del Estado (IEE) que organizaron los comicios y tuvieron bajo su resguardo la paquetería y documentación de esas elecciones.

La dirigencia de Morena está obligada a interponer una denuncia en contra de los consejeros y funcionarios encargados de la custodia de los paquetes electorales, dadas las anomalías que evidenciaron los videos presentados en la sesión del sábado por la noche, que muestran a empleados del IEE entrando y saliendo de la bodega del organismo, llevándose documentación electoral en mochilas y vehículos sin cumplir con el mínimo protocolo.

Aunque los magistrados de la Sala Superior hayan rechazado por mayoría (4 contra 3 votos) el proyecto del magistrado ponente, que planteaba el inicio de un procedimiento sancionador contra los consejeros del IEE, la representación de Morena está obligada a insistir en la destitución y castigo de éstos que además de parciales fueron negligentes y omisos en el resguardo y custodia de la paquetería electoral.

Su parcialidad es manifiesta. No por nada varios consejeros festejaron, como si fueran del equipo de Martha Erika Alonso, el fallo que desechó el recurso de Morena y Luis Miguel Barbosa en que pedían la nulidad de las elecciones y la revocación de la constancia de aquella como gobernadora electa de Puebla.

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El viernes por la noche tuvo lugar en el Alcázar del Castillo de Chapultepec la entrega de diplomas del Premio Nacional de Periodismo 2017 en sus diferentes categorías.

A diferencia de otros años, casi todos los premios fueron ganados por medios independientes o sitios web, como Animal Político, La Silla Rota, Lado B, Unión de Periodistas y Periodistas de a Pie, aunque también hubo premios para El Universal y Canal 14.

e-consulta y La Silla Rota ganaron en la categoría de Noticia con un trabajo de Miguel Ángel León Carmona que exhibe la negligencia del gobierno de Veracruz para investigar un campo de exterminio y desaparición de personas en un rancho de Tihuatlán, Veracruz.

Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción ganaron en la categoría de Reportaje por La Estafa Maestra, que documentó los mecanismos de corrupción, desvío de recursos e impunidad del gobierno de Javier Duarte, con la complicidad de universidades públicas y empresas fantasma.

El portal poblano Lado B obtuvo el primer lugar en el género de Crónica por un trabajo de Mely Arellano que cuenta cómo se han empoderado las mujeres de una comunidad de la Sierra Norte en defensa del territorio contra la explotación minera que amenaza el medio ambiente.

En la ceremonia los ganadores recibieron una estatuilla en forma de paloma y un diploma, documento éste que también recibieron los medios donde se publicaron los trabajos que fueron reconocidos por el Jurado y elConsejo del Premio Nacional de Periodismo 2017.

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