17 julio 2019
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La balada de Buster Scruggs: Los Coen lo vuelven a hacer

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / noviembre . 28, 2018.

Es inobjetable que Ethan y Joel, los hermanos Coen, se encuentran en el pináculo de la cinematografía estadounidense. Siempre sorprendentes, explorando derroteros poco recorridos y con una mirada crítica de su mismidad, los Coen ahora se lanzan a la aventura de las nuevas plataformas de exhibición con su nuevo largometraje estrenado en Netflix en contra de las reglas que los exhibidores y la industria de la producción impusieron a los creadores audiovisuales. Se trata de La balada de Buster Scruggs (The Ballad of Buster Scruggs, EU, 2018) con James Franco, Liam Neeson, Tom Waits, Zoe Kazan, Tyne Daly y Tim Blake Nelson entre otros.

Concebido originalmente como una serie, en este largometraje los Coen nos presentan seis historias que obedecen a la narrativa de la épica de la expansión norteamericana como la raíz de la sociedad gringa contemporánea, historias fronterizas ubicadas en el “lejano oeste” del siglo XIX. Éstas fueron escritas por ellos interrumpidamente desde la década de los noventa sin un fin específico, hasta que fue momento de darles forma.

La primera historia nos presenta a la icónica figura del vaquero heroico, siempre vestido de blanco, arquetipo construido por Hollywood en su época de oro. Pero en manos de los Coen su destino es, irónicamente, opuesto al que la misma industria le diseñó.

La segunda viñeta plantea un lugar común en la narrativa del western: el robo al banco. James Franco es un fracasado ladrón que no puede burlar a la muerte eternamente y con humor negro los hermanos nos muestran su destino.

En la tercera historia el sarcasmo se cambia por un drama costumbrista con sabor a Shakespeare donde Liam Neeson es un empresario del entretenimiento que, itinerantemente, recorre poblaciones en su carreta/teatro presentando el monólogo estremecedor de un actor sin piernas ni brazos. Pero el espectáculo es un negocio y sus intérpretes son remplazables por cualquier otro objeto.

Para la cuarta viñeta un espléndido Tom Waits recrea el estereotipo del gambusino de la fiebre del oro que solitario busca ese filón de oro que lo elevará de status, sin embargo la ambición de alguien más lo impedirá, o al menos eso diría la tradición del western.

La quinta historia es quizá la menos intensa pero no por ello pierde lo “Coen”, a cargo de Zoe Kazan, una joven recorre en caravana el peligros territorio apache en busca de un futuro que poco a poco se le presenta en la caravana misma, pero el destino es irónico.

Cierran esta antología de cuentos con un viaje en diligencia con los personajes icónicos que construyeron el oeste norteamericano con geniales diálogos en medio del claustrofóbico encierro del traslado a lo que será su infernal final.

La muerte está presente en la obra de los hermanos Coen, y por supuesto lo está en esta cinta. Pero no es la muerte lo que les ocupa y les preocupa, no les importa lo que hay más allá ella, sino la forma en que llega, pues rebela la forma en que se le llamó. Eso queda claro en la viñeta final, es el viaje lo determinante, no el destino.

Expertos en el género del western y de la comedia negra, los Coen siempre exploran críticamente la cultura norteamericana, que no necesariamente goza de salud mental y espiritual. Por ello sus filmes nos presentan espléndidos personajes tontos pero racionales o inteligentes pero torpes, en contextos tan perfectos que por ello son defectuosos. Así de irónico es Estados Unidos y los Coen lo exploran con una sorpresiva franqueza. La balada de Buster Scruggs no es la excepción.

Al estrenar este filme en la plataforma Netflix, los Coen se atrevieron a retar a la industria que unilateralmente ha creado un modelo de negocios en la producción y exhibición cinematográfica donde los creadores no tienen voz ni voto. Sin embargo el cambio en los hábitos de consumo audiovisual de la gente está cambiando el paradigma y los Coen lo saben. Como también lo sabe Alfonso Cuarón cuya decisión en la exhibición de su más reciente trabajo está creando polémica en México. Pero el cambio es inevitable y ante lo cerrado de los criterios de la industria tradicional, los Coen exploran Netflix. Los Coen lo vuelven a hacer.

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