22 mayo 2019
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La chica en la telaraña:perfectamente mediocre

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / noviembre . 21, 2018.

El estudio Sony decidió que el segundo largometraje de Lisbeth Salander, el personaje central de la exitosa trilogía literaria del sueco Stieg Larsson no sería alguna de las restantes de esta saga, conocida como Millenium y después del éxito de la primera de ellas La chica con el dragón tatuado (The Girl with the Dragon Tattoo (EU/Suecia/Noruega, 2011) sino La chica en la telaraña (The Girl in the Spider's Web, RU/Alemania/Suecia/Canadá/EU) dirigida por el uruguayo Fede Álvarez adaptación de la cuarta novela escrita por David Lagercrantz a la muerte de Larsson.

La hacker y justiciera de mujeres víctimas de violencia masculina Lisbeth Salander (Claire Foy) es contratada para hackear y robar al gobierno de los Estados Unidos, desde Suecia; un programa computacional que controla todos los misiles teledirigidos del mundo. Quien posea ese programa tendrá un gran poder, pero quien la contrata es Frans Balder (Stephen Merchant) el creador de tal para destruirlo y no dejarlo en manos incorrectas. Sin embargo hay muchos intereses detrás así que Balder ha diseñado sólo una forma de tener acceso al control del programa, esa forma es su propio hijo de 8 años de edad. Las cosas salen de control y Salander debe pedir ayuda de su amigo el periodista Sverrir Gudnason (Mikael Blomkvist) para rescatar al niño de sus secuestradores y recuperar el programa robado.

En esta ocasión Claire Foy encarna el personaje que en la versión sueca, que abordó íntegra la trilogía Millenium; interpreta Noomi Rapace, mientras que en La chica con el dragón tatuado es interpretado por Rooney Mara, y no lo hace mal. Camaleónica, Foy ha interpretado desde una modesta ama de casa sesentera hasta a la reina Isabel II pasando ahora por una justiciera feminista. Y no se trata solamente de cambios notables en su imagen y en su cuerpo, también se trata de cambios en ser, que logra que los personajes encarnen perfecta en ella. Así que la presencia de Foy en cualquier proyecto, ya sea un largometraje o una serie televisiva es garantía de un buen trabajo histriónico por parte de ella.

Sin embargo la película en cuestión tiene diversos problemas que no logran colocar al personaje completamente en su correcta dimensión. La cuarta novela, una vez fallecido su autor, saca al personaje de su motivación principal que la transformó en esa especie de vigilante feminista para ahora convertirse en una especie de versión femenina de James Bond. Tal vez hayan querido despojar al personaje del discurso feminista actual que se ha tornado extremista y se está ganando el rechazo de una buena parte de la sociedad porque ello, por supuesto, no vende.

La adaptación a cargo de Jay Basu, Steven Knight y el propio Fede Álvarez contiene una serie de problemas argumentales y cabos sueltos que no se resuelven en la cinta, dejando al guión muy débil. Pareciera que tanto adaptadores y director se concentraron en las escenas de acción que en construir un thriller sólido que permitiese revelar los lados oscuros, tano de los personajes como ahora de la geopolítica.

Por su lado, la dirección de Fede Álvarez se queda en la dimensión de maquilador para la industria cultural y no hay una propuesta con respecto al tema original y a personaje. Por lo menos en la primera entrega hollywoodense pudimos ver una propuesta por parte de David Fincher. Tal vez sea que no tuvo margen de acción, tal vez sea falta de experiencia, tal vez sea falta de interés, el caso es que Álvarez no se muestra como la posibilidad de un gran director.

La chica en la telaraña es una película que demuestra que un buen y exitoso personaje perfectamente interpretado por una gran actriz pero con un mal guión y con una dirección equis logra una película perfectamente mediocre.

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