24 junio 2019
El Popular

La Moviola

Bohemian Rhapsody: ilustración de libro de texto

Por Noé IXBALANQUÉ BAUTISTA. / noviembre . 07, 2018.

Antecedida por una enorme campaña promocional en redes sociales que hicieron virales a los avances de la película así como información acerca de uno de los grupos más icónicos del rock, llega por fin a la cartelera poblana Bohemian Rhapsody, la historia de Freddie Mercury (EU/RU, 2018) dirigida por Bryan Singer con Rami Malek en el papel principal y que, como era de suponerse, arrasó con la taquilla en su fin de semana de estreno. Sin embargo, la intensa campaña previa que meses antes creó grandes expectativas no se cumplieron del todo.

Con un guión de Anthony McCarten adaptado de la historia escrita por Anthony McCarten y Peter Morgan, Singer nos presenta pasajes biográficos de Freddie Mercury con Queen, comenzando por  la áspera relación con sus padres, que desean que no deje de ser Farrokh Bulsara y con ello renunciar a la cultura de Zánzibar, la de sus padres y sus ancestros. Pero la vida y él mismo tienen otros planes. Movido por la música y la literatura, Freddie se integra a un grupo de rock que toca frecuentemente en un pub, pero su inquieta mente creativa, que junto con la de sus ahora amigos Brian May, Roger Taylor y John Deacon, los sacará de esos lugares para llevarlos a los escenarios internacionales con el nombre de Queen. Esa génesis coincide también con la llegada a la vida de Mercury quien sería su musa y compañera por un tiempo, Mary Austin. En los pasajes de esta biografía vemos la difícil aceptación de su homosexualidad, algo de la vida de excesos dominada por el alcohol, la droga, sexo y falsos amigos que llevaron a Freddy a tocar fondo. La cinta termina donde comenzó, en la histórica aparición de Queen en el concierto Live Aid de 1985, con un  Freddy infectado de SIDA pero cantando como nunca.

Sin la franqueza que esperamos para incursionar en la mente, el alma y el espíritu de un genio, como parece indicar que Freddie Mercury lo fue, Bryan Singer no se atreve a ni siquiera mostrar abiertamente su homosexualidad, el conflicto que ello le causó en una Inglaterra aún intolerante a la diversidad sexual y la relación de ello con su obra. La extraña letra de la canción que elevara a Queen a la inmortalidad del rock, y que da título a la película, no tuvo un mínimo intento de ser desencriptada y que, dicen los expertos, es una metáfora del conflicto interno que Mercury sufría ante una homosexualidad no aceptada por él, por su familia, por la sociedad y por el mundo del rock.

El misterio detrás de toda creación como el gran acto humano que emerge del sufrimiento ante la verdad que nadie es capaz de ver y que solamente en los genios puede surgir, ha sido motivo de muchas películas. Pero realmente son pocas las que logran mostrar ese misterio, no para develarlo y desentrañarlo, sino para mostrar la complejidad del sufrimiento en el alma del genio detrás de su obra. La grandeza de una obra no se encuentra únicamente en la obra misma, sino en el espíritu que modificó el mundo de objetos para hacer surgir algo que antes no existía y mostrarse sin develarse. Rapsodia bohemia, la rola de Freddie Mercury y de Queen, tiene todo ello y ni siquiera hubo un intento para explorarla en la película de Singer.

Con esta película queda claro que Bryan Singer, director de franquicias de superhéroes, es un maquilador más de esa industria cultural que es Hollywood. Lejos está Singer de un creador como, por ejemplo, Oliver Stone con su magnífica The Doors (EU, 1991) donde el cine mismo se convierte en arte visual y sonoro para atisbar la apasionada y atormentada alma de Jim Morrison. Bohemian Rhapsody está muy, pero muy lejos de ser una obra cinematográfica, es, lamentablemente, un retrato simplista y sin pasión de Freddie Mercury, tal y como lo es una ilustración para un libro de texto.

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