22 mayo 2019
El Popular

Invitado

La unidad no es contubernio

Por Camilo Estrada Luviano. / octubre . 31, 2018.

La cuarta transformación del país que iniciará el nuevo presidente de la república, el ahora presidente electo, AMLO, es exactamente eso: una simple transformación, no es ninguna revolución, el modo de producción capitalista en que vivimos seguirá vigente, no se va a cambiar en absoluto, nada se va a revolucionar, sino solamente se “limpiará la casa”, y se limpiará como se limpian las escaleras: de arriba hacia abajo, iniciando así esa cuarta transformación.

Es una simple transformación, no una revolución, pero esa “simple transformación” provocará cambios tales que necesariamente toda la vida social, política y económica de todos y cada uno de los mexicanos se tiene que cambiar, y ese cambio obligadamente tiene que ser obra de todos, no sólo de Morena, mucho menos sólo de la persona de AMLO.

Económicamente las cosas seguirán igual: los de la IP seguirán siendo la IP y lo trabajadores seguirán enriqueciendo a sus patrones, así como los campesinos seguirán en su luchar diario por sobrevivir y los indígenas o indios (aunque se enojen muchos puritanos) seguirán muriéndose de hambre. Pero esa “simple transformación” iniciará con el acabar con la corrupción, porque ésta es la punta de la madeja que distorsiona todo.

La corrupción es la causa de que las leyes económicas no se cumplan, y la concentración de capital sólo la puedan realizar, sin grandes dificultades, los corruptos, los que manejan el gobierno y sus apanicados, y el acabar con ella no significará que la acumulación de capital ya no se lleve a cabo, sino que ésta podrá ser hecha por muchos más individuos, y esto dará la apariencia de que podrá beneficiar a “todo el pueblo” como si todo el pueblo tuviera capital.

Así es como estamos, nos guste o no. Vivimos en el capitalismo y solamente se trata de “limpiar la casa”, no de cambiar la casa. Sin embargo, esto cambiará de lugar y de forma a los actuales actores económicos y estos actores no son algo intangible, sino gente, es decir, somos todos, somos la población todo de nuestro país.

Es la corrupción la que ha producido que sólo unos cuantos sean los beneficiarios de la explotación y de todo, y ha propiciado que solamente unos pocos sean los beneficiados y que la mayor parte de la población tenga que sufrir todos los despropósitos que acontezcan, así que esta lucha es la primera que se arremete en la cuarta transformación, pero esta lucha producirá una fuerte oposición de parte de los afectados.

Esta oposición de parte de unos será franca, pero para muchos que se dicen progresistas será embozada, ya que nunca se atreverán a proclamar que están en pro de que toda siga igual cuando los resultados de las urnas mandaron lo contrario. Así, la lucha contra la corrupción tendrá oposición mucho muy amplia. Los enemigos declarados de la cuarta transformación ya son bien conocidos, pero la oposición de los embozados será mayor y quizá la peor. Estos dizque partidarios son los que confunden la unidad con el contubernio, porque los “políticos profesionales”, la autollamada clase política y los buitres de la política, aunque sean formalmente militantes de Morena, con el pretexto de que “llegamos” al poder para luchar porque primero sean los pobres, pueden con facilidad confluir y hasta formar gobierno -que no poder- con personeros que abonarán más al que no pase nada, y no precisamente al inicio de la cuarta transformación.

Para hacer historia es indispensable la unidad, más no el contubernio que no está distante de la complicidad.

caesluvi@gmail.com

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