22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Hechos son amores

Por Camilo Estrada Luviano. / octubre . 24, 2018.

El día primero de diciembre comenzará legalmente la “limpieza de la casa”. Se han anunciado medidas que -se dice- se tomarán una vez que se inicie el nuevo gobierno, ya electo, y se han hecho del conocimiento público los nombres de los individuos que encabezarán las diferentes dependencias del nuevo gobierno federal, y el movimiento de los diferentes actores sociales tiene que verse obligadamente en estos actos nuevos de Morena que es la que salió triunfadora en los comicios de julio pasado.

Ese movimiento existe porque es el accionar de los diferentes intereses que hay en el país, pero esos intereses son de los diferentes actores que conforman nuestra población, y ésta somos todos, absolutamente todos y -quiérase o no, acéptese o no- todos participamos en él. Esta participación es lo que vulgarmente llamamos política.

En la política estamos todos, pero como humanos que somos tenemos un lugar determinado en ella. Ese lugar lo determina la pertenencia que tengamos en la vida productiva, es decir, todos participamos en ella jugando uno u otro papel, bien sea como productores o consumidores y a la vez como propietarios o no poseedores de los medios de producción. Esto significa que la realidad la configuramos todos con el accionar diario en la vida de nuestra sociedad, porque somos parte de ella.

La “clase política” no existe, dentro de ella se engloban entes que nunca manifiestan pertenecer a una determinada clase social, pues ellos dicen que se dedican exclusivamente a la política, a defender o demostrar tal o cual medida que sea tomada por el gobierno o a ser parte de éste o, por lo menos, aspirar a serlo. Por ello, dizque existe la así denominada “clase política” por el no actuar consciente de los verdaderos actores de la vida económica y social de nuestro país, ellos son lo que sí actúan muy conscientemente, abrogándose la representación de tal o cual interés, teniendo como respaldo únicamente su dicho.

Morena bien puede ser el intento de que todos actuemos, el intento de que seamos todos actores de la vida política del país, de que todos seamos “la clase política”, pero para eso la militancia en ella debe ser consciente, no religiosa… y eso no sucede. Se ganaron las elecciones, se llegó al gobierno, pero el poder sigue en las mismas manos, y los trabajadores siguen estando sojuzgados por el capital y los “ganones” de siempre siguen siendo los mismos de antes, la explotación sigue existiendo y seguirá existiendo.

No se puede decir que este intento sea un intento fallido, sino tan sólo que no ganó Morena, sino que fue la gente la que votó masivamente por un cambio “por darle la oportunidad” a otro. Y este voto masivo se obtuvo por la inconformidad de la población con la situación prevaleciente y también, pero en menor medida, por el gran trabajo de los “protagonistas del cambio”, pero no sólo ellos votaron por Morena. Sin embargo, el no tener bien claro esto es lo que abre la puerta para el actuar de muchos que -se dicen- son de la “clase política” y sus adláteres, pero también es un reto para aquellos que dicen que no son “de esos”, pero no hacen nada, sólo “están pendientes”.

A estos que “sólo están pendientes”, porque no son de la ralea de aquellos “que buscan hueso”, sino “verdaderos luchadores” contra el capitalismo, son -dicen- verdaderos revolucionarios; a esos les han llegado el momento de demostrar que son lo que ellos dicen que son, y con hechos contraponerse tanto a los verdaderos como a los embozados enemigos del cambio, porque son los hechos los que dicen mucho más que las palabras. O se hace, o se adopta una actitud religiosa, o…, porque hechos son amores.

caesluvi@gmail.com

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