20 noviembre 2018
El Popular

El guajolote que lee

Habsburgo de Omar Delgado

Por Óscar ALARCÓN. / octubre . 19, 2018.

Un par de ojos observan desde las alturas el cadáver de Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, que se encuentra en la Capilla del Mártir del Convento de San Andrés. Hasta ahí ha llegado el poeta Juan de Dios Peza, quien escabulléndose de la guardia del presidente Benito Juárez, se ha descolgado del techo para constatar por sí mismo que los rumores que ha escuchado sean verdad. Esos que hablan del misterio que envuelve a quien condujera al llamado Segundo Imperio Mexicano. Los guardias de Juárez lo descubren y le advierten que este atrevimiento se paga con el fusilamiento.

El presidente oaxaqueño le reconoce y le perdona la vida, parece ser que Juárez siempre tuvo especial aprecio por los poetas. Los guardias se llevan al joven Peza –quien fuera miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua– lejos de la capilla pero en ese momento ocurre algo adentro: sólo la sal será capaz de detener la materia negruzca que se filtra debajo de la puerta.

Cuando parecía que Fernando del Paso había agotado el tema de Maximiliano y Carlota en Noticias del Imperio, Omar Delgado se lanza a la aventura de la imaginación y escribe Habsburgo, libro que refresca el referido tema desde la literatura fantástica. El elemento que hace que este libro no se nos caiga de las manos, nos viene bien en estos tiempos: zombies, chamanes y día de muertos. Una novela que pone como centro de atención la lucha por antonomasia entre el blanco y el negro, el bien y el mal, los buenos contra los malos… sin embargo, Omar Delgado no nos dice de qué lado está lo níveo o lo azabache. Es tarea del lector emitir los juicios. Quizá.

El presidente Benito Juárez está protegido por espíritus ancestrales y puede que sea el único capaz de detener la embestida de los muertos vivientes que comienzan a poblar la Ciudad de México.

La novela, además de las referencias históricas y la inclusión de Juan de Dios Peza, tiene el acierto de incluir epístolas de José Manuel Hidalgo, Juan Nepomuceno Almonte, Miguel Miramón y Concepción Lombardo, a quienes hay que recordar que constituyeron un bloque a favor de que Maximiliano fuese el emperador de México.

La vuelta de tuerca la pone la seducción de la que Maximiliano de Habsburgo fue presa del día de muertos, como si los altares fueran mensajes que él entendiera, como si se sintiera parte de uno de los nuestros: del mundo de nuestros muertos para despertar desde ahí para derrotar al indígena que lo denigró.

Las ilustraciones del libro son un discurso que merece mención aparte, corrieron a cargo de Luis Fernando, quien logra rescatar el lenguaje visual de la época, unas veces con viñetas al estilo de las hojas volante como las que hizo famosas el taller de Manuel Manilla, y otras con estilo propio como el enfrentamiento entre Juárez y el de la Casa de los Habsburgo.

Ni duda cabe, que es una novela que se retrata la lucha del fluir cósmico entre dos fuerzas que desde hace mucho equilibran al mundo.

Habsburgo de Omar Delgado. Editorial Resistencia, México, 2017.

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