22 noviembre 2018
El Popular

Invitado

Solamente y solamente

Por Camilo Estrada Luviano. / octubre . 17, 2018.

El objetivo del capitalismo, modo de producción de casi todos los países del mundo, México entre ellos, es la obtención de ganancias, y éstas son solamente y solamente la plusvalía, es decir, el trabajo no pagado a los que lo producen. Vale hacer una digresión para aclarar que nadie se explota a sí mismo; la explotación es la apropiación del trabajo ajeno.

Los que tienen asalariados, los patrones, obligadamente son explotadores, porque si no lo fueran, resultaría que sus ganancias caerían del cielo como maná y esto es imposible, pues el maná es milagroso y el ganar no es ningún milagro; en la vida real si algo se gana éste es trabajo creado por alguien o alguienes y estos son los trabajadores asalariados y en caso extremo, los trabajadores a los que no se les pague nada.

No puede haber riqueza “bien habida”, a menos que sea heredada o regalada (y aún así habría que ver su origen). Toda fortuna es una ganancia obtenida y, repetimos, toda ganancia es, en última instancia, trabajo no pagado, así que hablar de empresarios “decentes” puede interpretarse de muchas maneras, y una de ellas es el si dejan caer migajas de la mesa o no.

Estos “empresarios decentes” son todos aquellos que sí respetan las reglas del juego, los que no caen en la corrupción, ésta es la que distorsiona el “buen” funcionamiento del sistema, y nuestro sistema está encuadrado en el capitalismo, que no puede ser sin la explotación de unos por otros; así que la “decencia” es necesaria, por ahora, para que pueda seguir existiendo el capitalismo, es decir, la explotación del hombre por el hombre, es decir, la ganancia de los empresarios, los cuales al ser decentes automáticamente se convierten en “hombres de bien” (patriotas dirían otros).

No viendo que continúa existiendo la explotación, el respetar las reglas del juego significaría que ahora sí funcionaría correctamente el sistema, pero en éste sigue habiendo patrones, y estos sólo persiguen la ganancia y deben alcanzar el ganar, porque si no lo hacen obligadamente tendrían que salir del juego… y eso ningún capitalista lo hace por decisión propia.

La corrupción —al distorsionar el buen funcionamiento de la economía— pervierte toda la vida, pues la distribución de lo producido no se hace de acuerdo con las reglas establecidas, sino con las reglas que ponen e imponen los corruptos, beneficiándolos solamente a ellos y, por lo mismo, afectando todos los aspectos de la vida social e incluso la vida personal. Por eso, el luchar contra la corrupción no implica quitar la explotación, sino beneficiar la buena marcha del sistema. Esta buena marcha ocasionará, a su vez, que la acumulación de capital la pueda hacer cualquiera, y esto a su vez brindará oportunidades insospechadas para todos, los patrones y los no patrones. Por supuesto las oportunidades serán diferentes para cada quien.

Esta es la razón por lo que la lucha contra la corrupción es tan aglutinante. Habrá oportunidades para todos y esto, ciertamente, abre oportunidades insospechadas para “los pobres”, pero también para “los ricos”.

Los de la “clase política” y sus adláteres, los revolucionarios del internet… y otros más osan presentar algo muy necesario y funcional para el buen -valga la redundancia- funcionamiento del capitalismo, como si fuera algo revolucionario, en aras de las posibles ganancias políticas que fácilmente se pueden traducir en ganancia monetaria… u en otra cosa.

caesluvi@gmail.com

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