26 mayo 2019
El Popular

Invitado

Del otro lado de la acera

Por Laura ÁLVAREZ. / octubre . 17, 2018.

Annette es una hermosa niña que, a su corta edad, perdió un gran amor. Con el corazón afligido, pidió un deseo al universo: una perrita. Aquel, bondadoso y sabio, la escuchó y dio paso al encuentro. Una tarde, mirando internet, Annette y su mamá vieron la foto de una perra perdida que buscaba a su familia. Sorprendida y con mucha ilusión gritó: “¡Mamá, es mi perra, es Mindy! Sin embargo, debían esperar a que alguien la reconociera, antes de pedirla en adopción.

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Procuro poner atención a los perros que me encuentro en el camino; algunas veces solo nos miramos, otras, se acercan para saludarnos y, si tengo suerte, puedo acariciarlos y regalarles galletas. Hay días en que las prisas son mayores a mis impulsos de socializar con otra especie; sin embargo, a pesar de no poner atención, algo indescifrable toca mi alma y me regala la oportunidad de ser el puente entre dos vidas.

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Íbamos en el coche y mientras buscábamos dónde estacionarnos, vi a una perrita que parecía perdida, la seguí unos segundos con la mirada y avanzamos con prisa unos metros más. Rápidamente bajamos del auto, un aullido nos sacó de concentración, volteamos y del otro lado de la acera la perrita nos miraba. Como es mi costumbre, la saludé y seguimos nuestro camino. Momentos después, nos percatamos de que la pequeña caminaba junto a nosotros. Nos siguió dos calles, nos esperó afuera de la escuela durante una hora, caminó a nuestro lado de regreso al auto y se subió con nosotros.

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Annette esperaba con ansias a su Mindy, yo estaba indecisa en entregarla porque pensaba que una familia la estaba buscando. Susi, nuestra amiga veterinaria, me aconsejó darla en adopción; había pasado una semana y nadie la había reclamado. Le conté a mi amiga Aída la historia de Annette, su pérdida y su deseo; y cómo nos siguió la perrita. “Es muy claro el mensaje, Laura” —me dijo—. “En Mindy ha reencarnado el amor que Annette perdió, por eso la ha reconocido al ver su foto. Mindy te pidió ayuda para poder llegar a Annette”.

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Eran las seis de la tarde, caminaba con Mindy a mi lado en el parque Juárez. A lo lejos vi sentada una niña junto a su hermana y su mamá. Volteó a vernos y su cara cambió por completo. “¡Es Mindy, mamá! ¡Es mi Mindy!”.

A partir de ese día, creo que en el más allá escuchan nuestros deseos. Imagino que el universo, sabio y bondadoso, le permite a los espíritus más hermosos  convertirse en aire, mariposa o en perro para regresar a acariciar los corazones dolidos de quienes más los amaron.

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