19 julio 2019
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La Brecha

Modelos irreales

Por Eduardo GÓMEZ GÓMEZ. / octubre . 15, 2018.

En ocasiones, la elección de algún modelo puede parecer una opción fácil. Lo complicado, según parece, es ponerlo en práctica, realizarlo.

El modelo está muy bonito, muy lógico, muy padre, pero “no funciona”. Es decir, no se obtienen los resultados que presuntamente se obtendrían.

En casos como estos hay al menos tres posibilidades, y múltiples combinaciones.

1. El modelo es correcto, y funciona bien, pues está bien implementado o usando.

2. El modelo es correcto, y no está funcionando bien, pues no está correctamente implementado.

3. El modelo es incorrecto, y no está funcionando, sin importar si se está implementando correcta o incorrectamente.

Es un hecho que implementar un modelo requiere cierta habilidad y destreza. Seguir un modelo implica ser capaz de seguir instrucciones, y seguirlas como instrucciones. Hay ocasiones en las que una persona al recibir una instrucción considera que puede elegir al respecto. Entonces, decide variar la instrucción. Como consecuencia, el modelo ya no funcionará de manera adecuada.

Es muy curioso como una persona usa, por ejemplo, algún aparato electrónico. Lo empieza a usar. Decide que tal vez leer el instructivo no sea importante, después de todo, ¿qué tan complicado puede ser usar un aparato que usan miles o cientos de miles de personas a lo largo del mundo? Llega un momento en que parece que lo ha dominado, y de pronto algo no sale como esperaría. Después de varios intentos, va al manual y se da cuenta que omitió “x” o “y” pasos. El tema es que estaba utilizando un “modelo correcto”, aunque lo estaba usando o implementando incorrectamente.

Entonces, el seguir una instrucción parece un tema sencillo, pero muchas personas son incapaces de seguirlas. Y esto ocurre tanto con personas “rebeldes” como con personas que presuntamente no lo son. Particularmente, hay personas que se consideran “creativas” que tienen complicaciones al respecto, pues seguir una instrucción no tiene que ver mucho con la creatividad, simplemente con saber controlar y controlarse.

¿Cómo saber entonces si un modelo funciona o no?

Hay un hecho que es irrebatible: cuando el modelo no se ajusta a la realidad, lo que está “incorrecto” o “mal” es el modelo, no la realidad. La realidad no puede estar equivocada, porque la realidad simplemente es. Puede gustarnos o no, pero lo real es que es así, independientemente de nosotros.

Entonces, en ocasiones, al “aplicar” un modelo y ver que los resultados no se cumplen, es sencillo señalar al modelo como infuncional, “no funciona” o “inútil”. Esto sí es posible, es decir, el modelo puede ser incorrecto.

Por tanto, hay una cuestión adicional a considerar: ¿qué es lo incorrecto: el modelo o su aplicación?

En el ejemplo del uso del instructivo, es visible que lo que es incorrecto es la aplicación, implementación o ejecución de las instrucciones. El modelo funciona, la implementación o uso no es adecuada para lograr el funcionamiento.

Al implementar un modelo, sea este empresarial, de gestión de procesos, un plan de negocios, un plan estratégico, o un modelo de cualquier otro tipo, pregúntate cuántas “licencias” te diste al respecto, es decir, sobre cuántas instrucciones decidiste considerarlas como opcionales y “tomar” tu propio camino.

Es un hecho que si ante un modelo decides omitir instrucciones, los resultados variarán respecto a los previstos por el modelo. Por tanto, no habría razón válida para que consideres que el modelo no funciona, pues simplemente decidiste no aplicarlo. Es irreal que hayas ejecutado un modelo, lo real es que no hay forma de que obtengas los resultados previstos en el modelo, si decides no implementarlo correctamente.

¿Cuántas veces has considerado emplear un modelo cuyas instrucciones decidiste omitir?

eduardo.gomez@cleverspot.com.mx

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