21 mayo 2019
El Popular

Stalingrado

Analfabetismo democrático

Por Rodrigo ROSALES ESCALONA. / octubre . 06, 2018.

Se supone que la Revolución de 1910, nos brindó las herramientas para ir construyendo una nación con justicia social y democracia, a partir de la Carta Magna, que nos abrió un espacio de dignidad soberana. De ahí en adelante, la convocada democracia, fue reducida paulatinamente, restando derechos, como también mediante la represión.

Se denomina democracia a una forma de organización específica de la sociedad, en la cual el poder es atribuido en su totalidad a la sociedad como conjunto. Por lo consiguiente, a partir de la democracia, se constituye una forma de organización estatal, es decir del Estado, a través de la cual el pueblo toma de decisiones como conjunto a partir de determinados mecanismos de participación, sean éstos directos o también indirectos, y por el cual los representantes de un estado adquieren legitimidad.

Siendo así, que la democracia es el hecho de que los representantes de un estado, en cualquiera de sus niveles, sean elegidos mediante el voto por sufragio del pueblo. Este hecho es el que otorga de este modo la legitimidad, dentro de un sistema democrático, para que los representantes sean entonces los “elegidos por el pueblo”, por la sociedad en la totalidad de su conjunto. Por lo que se supone que la democracia representativa, que también suele llamarse democracia directa, reflejada cuando las decisiones son tomadas por aquellas personas que el pueblo ha elegido como su representante es mediante lo que anteriormente denominamos como proceso de voto o de sufragio.

Pero como de buenas intenciones está plagado el camino al infierno, la Constitución, es reducida a su mínima expresión por parte de un grupo hegemónico que vela por sus propios intereses, ya sean políticos como económicos, como consecuencia, despojando al pueblo de los principios de la democracia.

Lamentablemente, la democracia como tal, ha tenido un uso alejado de sí misma, en cuanto a que no es el pueblo quien se le permita compartirla en igualdad de condiciones y derechos, al contrario, tenemos dos caminos: la “neutralización” o “liquidación” y se destina a los grupos enemigos. La segunda se dirige a los aliados (o a las clases subordinadas a las que se quiere “dirigir”) y tiende a captar la adhesión de otros grupos sociales mediante el consenso, por medio de la expansión de una visión del mundo compartida.

Cada vez que el pueblo la convoca, de igual forma, la hegemonía del o los poderes, la desfiguran para justificar la represión. Para mí, no es nada más el 68 el parteaguas de un intento democrático como herencia, son diversos momentos históricos donde el pueblo se ha convocado, como también reprimido.

Los amos del poder, con diversos disfraces, como los hoy tecnócratas, manipulan mediante la supuesta Democracia Representativa, para hacer creer al pueblo, de que están representados sus intereses; sin embargo, con dolor vemos que los legisladores, en verdad, son los corifeos del sistema, que emiten expresiones verbales, con aparente intención constitucional y legal; en los hechos, legislan para descuartizar la dignidad y soberanía, donde muchos de esas personas, como loros, repiten la consigna, sin saber lo que aprueban o emiten iniciativas. Claro, el analfabetismo funcional, los somete a tales barbaridades.

En 1942, con avilacamachismo, bajo el pretexto de la Segunda Guerra Mundial, ante las protestas sociales, se impuso modificar los artículos 145 y 145 Bis, sobre disolución social, que es uno de los puntos de la protesta estudiantil del 68 en su derogación: resultado, 2 de Octubre. Mientras las cáceles y panteones se saturan de pueblo por demandar democracia, el poder hegemónico, ni ve ni escucha el dolor ni injusticias que cometen, en tanto la corrupción e impunidad cleptócrata, les brinde jugosas ganancias. Es más, si trota como burro, rebuzna como burro; entonces es burro, siendo que la hegemonía rebuzna.

Cuantos ejecutados y desaparecidos ha creado la hegemonía, son miles. Cuantos funcionarios de primer nivel y gobernantes, realmente están purgando delitos por corrupción o crímenes de lesa humanidad, se cuentan con los dedos de un brazo manco.

Puebla, es el mejor ejemplo de cómo una hegemonía egocéntrica y de soberbia como la es con Rafael Moreno Valle, impuso una castración a la democracia, buscando el privilegio de mandar. Ahora, sueña con permanecer en el poder, mediante dos acciones: la primera, con Antonio Gali, la segunda, con su esposa. Es así que entre el consenso y la fuerza está la corrupción-fraude (que es característica de ciertas situaciones de ejercicio difícil de la función hegemónica, presentando demasiados peligros el empleo de la fuerza), la cual tiende a enervar y paralizar las fuerzas antagónicas atrayendo a sus dirigentes, tanto en forma encubierta como abierta, cuando existe un peligro inmediato, llevando así la confusión y el desorden a las filas enemigas.

Todo está en mano de que se revise y aplique el llamado social, quien somete a juicio a la hegemonía, acusándola de analfabeta funcional, ignorante del clamor de justicia.

 

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx

*Analista político y de prospectiva social

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