16 junio 2019
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Ética: vivir del modo correcto

Por Pablo Fernández del Campo. / octubre . 04, 2018.

La ética —como ciencia o como disciplina filosófica— fue iniciada por Sócrates, primero quien teorizó sobre los conceptos morales básicos: lo bueno y la virtud. Es decir, fijó su mirada en algo más cercano y a su alcance: cómo vivir del modo correcto.

La palabra “ética” viene del griego «ethikós» y es una rama de la filosofía que estudia lo correcto o lo equivocado del comportamiento humano; dicho de otra manera, trata de establecer criterios para la conducta, de comprender qué es bueno y qué no lo es y evaluar los motivos de estas acciones y sus consecuencias.

Muchas teorías basan la ética en el placer, en la virtud, en el bienestar de la mayoría. Distintas interpretaciones que, en realidad, tratan de dar solución al mismo problema: conocer las pautas de acción y pensamiento que permitan al ser humano vivir bondadosamente, feliz y en paz.

Existen dos grandes ramas que han distinguido la ética:

—Deontológica: se centra básicamente en buscar un código, unas reglas comunes y aplicables a todas las situaciones para que el individuo o la sociedad tenga un marco moral al que atenerse. De este modo, todo hombre o mujer puede agarrarse a unos principios morales que son invariables, determinando claramente qué actuaciones son buenas y cuáles no.

Teleológica: se diferencia de la anterior en que no traza reglas concretas, sino un solo dogma: bien está aquello que bien acaba. Es decir, si la consecuencia de las acciones es positiva, moralmente buena, también es ética. Una sencilla norma que se puede aplicar siempre.

En otras palabras, la deontológicaaspira a la universalidad de los valores morales, mientras que la teleología busca la moralidad de los fines.

Si bien, tanto el término “ética” como “moral” tienen un origen similar y a menudo se usan como sinónimos, no está de más hacer una clara diferenciación. Por un lado, moral sería la experiencia humana encargada de distinguir aquello que debemos hacer de aquello que no debemos hacer. Separar aquello que está bien de aquello que está mal.

En cambio, la ética es lo que conocemos como “filosofía de la moralidad”, el estudio de la misma, la reflexión teórica que realizamos acerca de nuestra experiencia moral. Si la primera –la moral– se enfoca en el bien y el mal, esta última –la ética– se pregunta cuáles son los criterios que usamos para hacer esa diferenciación, cómo se originan nuestros valores morales y de qué modo se relacionan con conceptos como el de la felicidad, etcétera.

Por esa razón, nos convierte en los seres más avanzados del planeta, pero nos carga de responsabilidad de nuestra existencia. Hemos de construir nuestros valores para dirigir nuestra conducta, y para poder establecer los mismos, tenemos que saber antes qué es el bien y qué es el mal, cómo alcanzamos la felicidad, qué comportamiento es virtuoso, qué objetivos hemos de perseguir.

La ética pretende identificar los comportamientos que harán mayor bien a nuestra condición humana.

*Diputado Local de la LIX Legislatura

@pabloporpuebla

fernandezdelcampo@hotmail.com

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