22 mayo 2019
El Popular

Invitado

Nada más, pero nada menos

Por Camilo Estrada Luviano. / octubre . 03, 2018.

Que cada pueblo paga su historia es cierto y, aunque esto puede ser doloroso, es la puritita verdad, y más nos vale ser consciente de ello, porque así se nos facilita entender muchas de las cosas que están aconteciendo en este rapidísimo devenir que estamos viviendo.

Es incuestionable que la historia es la historia de la lucha de clases. La sociedad está formada por mucha gente, pero todos y cada uno pertenecen a una clase social dentro de un todo que en este caso es México, nuestro país, y en él todos somos parte de ese todo,lo que hace que parezca que todos somo iguales, pero sólo hace que parezca, porque en los hechos todos y cada uno somos distintos dentro del entramado de las relaciones sociales de producción: pertenecemos a una determinada clase social, dependiendo del tipo de relación que se tenga hacia los medios de producción, y cuando hablamos de tipo de relación nos referimos solamente a la propiedad de tales medios de producción, porque si somos dueños de ellos nos podremos apropiar del trabajo ajeno y nosotros, como México, somos un país donde existe la propiedad privada sobre los medios de producción y, porlo mismo, la explotación del hombre por el hombre.

Así es, aunque sea negado en variadas formas: al existir la propiedad privada sobre los medios de producción existe el trabajo asalariado con un patrón, sea quien sea, que se deja para sí parte del trabajo producido por el obrero y eso se llama explotación (que quede claro que nos referimos a la propiedad privada sobre los medios de producción, no la propiedad privada en general). La explotación existe y no se borra con una simple declaración. Sin embargo, estamos tan mal que la simple “limpieza de las escaleras”…o de la casa, nos abre grandes posibilidades de vivir un poco, no mucho, sólo un poco, menos peor. Eso es todo lo que significa la “cuarta transformación” del país. Nada más, pero nada menos.

Para la población en general eso se traduciría en grandes posibilidades de mejoramiento de la vida cotidiana y para la economía eso significaría que por fin vamos a crecer, lo que repercutirá en la baja de los niveles de pobreza, pero eso nosignifica que se haya hecho una revolución, ya que seguirán existiendo las mismas relaciones sociales de producción, y negarlo sólo es digno de los que medran con la banderita de izquierda y, peor tantito, con la banderita de revolucionarios; los que sólo buscan hueso o simplemente montarse en el nuevo carro, decir esto es consubstancial con su natura.

Ser revolucionario no es ser comunista, sino el hacer una revolución, y ésta es —en palabras de Fidel Castro— consciencia del momento histórico, cambiar lo que haya que ser cambiado.Y en ese sentido algunos se sienten revolucionarios y, tomando esto literalmente, afirman que se ha empezado una revolución porque, dicen, se está cambiando lo que haya que ser cambiado, lo que da para justificar lo que sea, hasta la cacería de huesos, por eso en el “partido pluriclasista” pueden convivir tanto los que realmente quieren cambiar lo que haya que ser cambiado y muchos, quizá muchísimos, que… … …

La “cuarta transformación” va a ser en el sentido que le dé la lucha de clases y nada más. Quien más apoye y empuje será el ganador, y éste pueden no ser “el pueblo”, sino intereses muy bien definidos que no buscan que primero sean los pobres, aunque tengan que tirar algunas migajas.

En la lucha de clases está el reto para todos, en ella es donde se apoya impulsando… en un sentido o en otro, nada más, pero nada menos.

caesluvi@gmail.com

 

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